Hoy al mostrador, mi tocayo Isidro R. Castanedo.
Y mañana, yo

El tesorero de la SCE lleva también el departamento de “voluntarios del libro”

Por Isidro Cicero

Pertenece al prestigioso gremio de los tesoreros, aunque a diferencia de otros, el de la Sociedad Cántabra de Escritores administra muy escasos recursos, pero con muchísimo escrúpulo y rigurosidad.

Este tocayo mío que nació en Muriedas fue el principal culpable de que en 2018 diera yo el paso de presentarme a la dirección de la Sociedad Cántabra de Escritores.

Él es miembro de esa dirección desde los inicios de la SCE, va para dos décadas y ahora además le hemos encargado la responsabilidad de ser el director ejecutivo de la operación Librería Solidaria por parte nuestra; se coordina con Antonio Ruz, quien cumple idéntico cometido por parte de AMICA.

Isidro es por ejemplo quien lleva nuestra bolsa de voluntarios, está en contacto con ellos, les asigna los turnos y les resuelve las incidencias.

Cuando acabó el colegio en los Escolapios de Santander, se preparó para trabajar en la Caja de Ahorros de Santander y Cantabria y ahí fue donde ha desarrollado toda su actividad profesional. En la Caja ha ocupado puestos directivos.

Son numerosos los cursos y seminarios que ha realizado. Por ejemplo, “Comercio Exterior” (1981), “Formación de Nuevos Delegados” (1991), “Técnicas de Venta y Negociación” (1993), “Evaluación del Desempeño” (1994), “Análisis de Riesgos” (1995), “Técnicas y Habilidades de Dirección” (1997), “Financiación Especializada” (2005) y un largo etcétera.

No es el único caso el de Isidro en que un técnico tan cualificado, activo y bien situado, sienta además en su interior otra comezón que no aplacan los números ni satisfacen los incentivos, ni colman las cuentas de resultados, ni sacian las felicitaciones de la empresa.

Hay otras ansiedades aparentemente complementarias, que en el fondo son básicas y responden a objetivos personales de primera necesidad. Son los placeres que solo proporciona la cultura, los que buscan estos técnicos que se pasan la vida manejando hojas de cálculo, megadatos de Excel o sus precedentes históricos. Llega un momento en que les puede el Word. Word, un término anglosajón que significa precisamente ‘Palabra’. Las palabras, las actividades de la Palabra, el libro, el relato, la ficción, la creatividad. La literatura.

Mi tocayo siempre estuvo interesado por la historia de Cantabria. Siempre estuvo pendiente de las publicaciones de los historiadores, de las novedades en los campos del conocimiento y la creación en el mundo de las letras cántabras.

Se determinó a lanzarse a este mundo del Escribir, empezando con artículos en la prensa y no tardó en atreverse con un primer libro, Huellas de Libertad, luego un segundo, Alfonso I el Cántabro y así hasta cuatro. Los otros dos, Brigantia y Lungra. Honor y lealtad.

Asiduo en las páginas de nuestra Sociedad Cántabra de Escritores, apareció en la obra colectiva Historias de Santander con el relato “El último Raquero”; en Balconadas con “Destino Incierto”; en Sueños con el cuento “Ara, la niña soñadora”: en Mar.Es, con “Enamorados frente al mar” y en Hila…, con “El sueño de Joe”.

De la Sociedad Cántabra de Escritores, es Socio Fundador.

A grandes rasgos, he aquí el perfil del dependiente de hoy en la Librería Solidaria. los rasgos principales. Faltan otros muchos, entre los cuales no resulta vano destacar su voluntariamente adquirido y creciente lebanieguismo, que cultiva con entusiasmo.

2019-12-27T01:24:08+01:00Actualizado: 26 de diciembre, 2019 @ 19:14 | CANTABRIA|