Santander (1934-1997)

López Aranda, Ricardo

Dramaturgo cántabro afincado en la capital de España que frecuentó sus estancias estivales en su ciudad natal. Ricardo López Aranda nace en Santander en 1934, se forma en Humanidades en el Seminario Conciliar de Monte Corbán, antiguo monasterio de los monjes Jerónimos hasta la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX y luego seminario diocesano de Santander. Más tarde estudia la carrera de Derecho, pero su vocación era el teatro, a la que dedicó toda su atención, siendo el más importante dramaturgo cántabro.

En su época universitaria, finales de la década de los cincuenta, inicia con éxito su carrera literaria bajo la única forma viable para un universitario que se dedica a la literatura, los premios literarios. Así, en 1958 gana su primer concurso teatral importante de carácter nacional, el convocado por el SEU para escritores universitarios, con su obra “Nunca amanecerá”. Dos años más tarde, en 1960, el dramaturgo santanderino es galardonado por su obra original “Cerca de las estrellas” con el Premio Calderón de la Barca que le reconoce su verdadera altura como autor dramático, volviendo a ser Premio Nacional Lope de Vega en 1964 con su obra “Noches de San Juan”.

En su primer obra “Nunca amanecerá”, primeriza en muchos aspectos, sigue los moldes que ya imponía por entonces el gran dramaturgo contemporáneo Antonio Buero Vallejo, de teatro comprometido y de altura, a través del sencillo e impecable diálogo de sus personajes, dejando nuestro autor buena muestra de las cualidades esenciales y de la capacidad técnica de un buen dramaturgo a la vez que creaba movimiento en el escenario dentro de la disciplina de las tres unidades dramáticas mediante un diálogo bien llevado que denuncia al hombre situado en un callejón sin salida por su radical inmoralidad cual es la carencia de amor verdadero y la falta de valores esenciales en la sociedad española de la postguerra, que conduce a la muerte del más débil e inocente y ocasiona un remordimiento culpable de los demás.

Su segunda obra “Cerca de las estrellas” establece la verdadera altura creadora del dramaturgo cántabro, cuyo drama se sitúa dentro de la corriente de crítica social dominante en las tablas españolas de los años sesenta, dando López Aranda buena cuenta del dominio escénico con la puesta en escena de una treintena de personajes que en un escenario de doble nivel representan un ambiente de suburbio sin que la obra pierda unidad o decaiga en intensidad, cuyo naturalismo crítico queda resaltado en un lenguaje coloquial y rápido para denunciar el inmovilismo alienante de una familia de clase obrera española, conforme en su mediocridad, que corta las ansias de cambio y mejora de uno de sus miembros, el joven Juan, quedando patente la vulgaridad de las míseras ilusiones que deja sumidos a todos sus componentes en la claudicación y la sumisión, pese a la ternura con que los mima el dramaturgo.

Técnica y planteamiento muy similar encontramos en “Noches de San Juan”, Premio Nacional Lope de Vega, 1964, donde las ilusiones de los jóvenes son destrozadas por los adultos y las circunstancias adversas, en cuyo drama el conformismo se impone con mayor violencia y los hijos se ven condenados a repetir la miseria y desilusión de los adultos, mientras que en “Isabelita la miracielos” (1978) y en “Isabel, reina de corazones” (1983), en tono muy diferente, opta por un personaje central, la primera en torno a una muchacha tonta que es una historia llena de amor, y la segunda, en torno a una figura de la historia de España con su amor y sus defectos, evoca los recuerdos de la Reina Isabel II mientras es trasladada, muerta ya, desde París hasta El Escorial, la cual, con la chispa de vida que aún alberga su cerebro, pasa revista a sus últimos años de destierro en París y a los personajes que la visitaban o acompañaron desfilando ante ella sus devaneos amorosos durante su reinado, su amor por Madrid y la desgracia de haber nacido Reina cuando hubiera preferido haber sido una sencilla maja llena de vitalidad.

Finalmente y pese a los éxitos alcanzados con sus dramas precedentes, su mejor obra “Martín Lutero” escrita en 1963, cuidadosamente retocada por el autor a lo largo de su vida, dos décadas más tarde aun esperaba salir a la luz. Estudio profundo de la tragedia de un hombre, Lutero, que busca la verdad rodeado de fuerzas dialécticas contrarias entre sí como eran el poder del Papa y del Emperador, los intereses del elector que le protege, los temores de sus hermanos de religión, las ansias revolucionarias de un pueblo consumido por el hambre y los impuestos, y la avaricia de los comerciantes, sin olvidar sus propias e íntimas contradicciones, sus dudas y deseos, todo ello en un momento tan conflictivo de la Historia de Europa con aspectos tan contrapuestos en medio de intereses divergentes que confluyen en un Lutero que se encuentra sólo, ya que incluso quienes le apoyan sólo desean utilizarlo y no buscan la libertad individual que él ansía, cuya multiplicidad de escenas, la variedad de ambientes, el movimiento de los personajes, son un desafío para su puesta en escena.

Este gran dramaturgo español, comprometido con la problemática vivida por el pueblo español contemporáneo, magnífico realizador de teatro, merecedor de los más altos premios nacionales, fiel seguidor del magnífico dramaturgo Antonio Buero Vallejo, dejó escritas las obras que a continuación se relatan, entre las que podemos considerar su obra mayor: “Nunca amanecerá” (1958), “Cerca de las estrellas” (1960), Premio Calderón de la Barca; “Noches de San Juan”, Premio Nacional Lope de Vega, 1964; “Isabelita la miracielos” (1978), “Isabel, reina de corazones” (1983), “Martín Lutero”, considerada su mejor obra, (1963) e inédita aun hasta no hace mucho.

También original e inédita estaba su trilogía “Mario, Sila y César”

Además del grueso de su obra dramática ha escrito teatro infantil “El cocherito leré” y realizado adaptaciones para el teatro y la televisión: “Fortunata y Jacinta”, Edipo”, “El buscón”, “La Celestina”, “Un enemigo del pueblo”, “Don Quijote de la Mancha”, María Estuardo” y “El enfermo imaginario” entre otras, y algunos guiones cinematográficos como el de “Cerca de las estrellas”, para César Ardavin, que consiguió numerosos premios en varios festivales, “Tormento”, para Pedro Olea, y “Marta”, con gran éxito de público.

Ricardo López Aranda tiene una página web cuya dirección es www.lopez-aranda.com