Entrevista a Carmen González Echegaray

Estela de Oro de las Letras de Cantabria 2014.

 Por Marino PÉREZ AVELLANEDA 
(Realizada en su domicilio de Santander el día 6 de marzo de 2015)

 

“Porque antes de todos y cada uno de quienes escribimos algo de historia, ella anduvo camino, recogiendo a su vez el testigo de autores hoy casi olvidados. Siempre me ha parecido doña María del Carmen González Echegaray (Santander, 1925) un ejemplo de investigadora y, aún más que eso, un espejo de dignidad y discreción, así como de firmeza en la defensa de nuestro patrimonio”.

(Texto extraído de un artículo de Mario Crespo, publicado en el Diario Alerta el 21 de febrero de 2010, con motivo de la publicación del tomo VII de Escudos de Cantabria, cuya serie tuvo comienzo en 1969)

 

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Marino (M.). Buenos días, Carmen. Lo primero, ¿qué tal andamos de salud?

CARMEN GONZÁLEZ ECHEGARAY (C.). Bueno, pues de salud, bien. Gracias a Dios yo creo que la cabeza la tengo bastante bien…, pero de todas las demás cosas tengo de todo: de intestinos, bueno de todo. Pero algo hay que tener.

 

M. Es que son casi 90 años ¿no?

C. Sí. En diciembre son ya los noventa.

 

M. ¿Qué recuerdo y consideración guardas respecto a la concesión de la Estela de Oro durante el III Día de las Letras de Cantabria que celebramos en el salón de actos del Centro Cultural la Vidriera de Camargo el 19 de febrero del pasado año 2014?

C. Fue un acto precioso. La insignia la tengo siempre puesta en el abrigo. El acto me encantó.
Amaya (su hija) (A). Y Cada vez que sale de casa se pone el abrigo y va toda orgullosa luciendo su Estela.

 

M. Lo mismo parece que ha sucedido con Benito Madariaga, al que se la hemos concedido este año hace un par de semanas. También le ha debido de hacer bastante ilusión.

A. Me han dicho que sí, que estaba ilusionadísimo.

 

M. De eso doy fe personalmente. Porque así como en tu caso el primer contacto fue a través de Miguel Ángel (Aramburu), en la Universidad, quien ya me transmitió la ilusión que te produjo la noticia, en el caso de Benito lo he hablado directamente con él en su despacho del C.C. Madrazo. Estaba ilusionado como un chiquillo. Y además lo dijo en su intervención durante el acto, aspecto éste que me gustaría valoraras tú misma. Comentó Benito que es buena idea que a uno se le reconozca este tipo de valor e importancia de la dedicación y trabajo de toda una vida cuando aún está vivo, no como muchas veces se hace con los reconocimientos a título póstumo.

C. Es verdad.

 

M. Además, él lo reiteró expresamente el otro día en su intervención, diciendo algo así como que había tenido muchos amigos, y que ‘los pobres se han ido sin recibir ningún tipo de reconocimiento’… Entonces, ¿qué te parece que nosotros hayamos decidido que la Estela se entregue a personas vivas, para que puedan disfrutar “personalmente”?

C. Es que te voy a decir… A mí me ha encantado. Me ha encantado porque la gente te olvida muchísimo… Ahora hablan mucho de las Cuevas de Altamira, etc., por ejemplo, pero a nosotros, a los González Echegaray, se nos ha olvidado; pero vosotros sois los únicos que os habéis acordado de nosotros, primero de Joaquín y después de mí… Porque a Joaquín le hicisteis el homenaje…

 

M. Sí, sí. Esa era la siguiente pregunta…

A. (Su hija Amaya muestra el abrigo con la estela). Con este sale a la calle…

M. Muy bonita. Por cierto, luego antes de marchar me gustaría hacer una foto con el abrigo puesto ¿vale?

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M. ¿Qué te pareció que te concediéramos a ti la Estela, justamente al año siguiente de habérsela otorgado a tu hermano Joaquín, el cual, desgraciadamente, no pudo recogerla personalmente por haber fallecido poco antes? Sí, porque es posible que haya gente que no lo haya entendido… y se han podido preguntar ¿qué pasa… que se la dais solamente a esa familia?

C. Es que verdaderamente, no es por nada, pero fuimos cinco hermanos: Rafael, Carlos, reconocido africanista, que llegó a ser Presidente de la Real Sociedad Menéndez Pelayo, aunque vivió la mayor parte del tiempo fuera de Santander. Estuvo en Bilbao, luego en Madrid como Director de la Hemeroteca, etc. También mi hermana Ana María, la cual, siguiendo con la afición familiar, se matriculó en la licenciatura de Historia en la UNED. Y, por supuesto, Joaquín.

 

M. El hecho de que vivan fuera no es óbice para que otorguemos la Estela, pero lógicamente nos gusta que sea el reconocimiento a personalidades de las que se tiene conocimiento y contacto en Cantabria a ser posible, como sucede con los que os la hemos entregado hasta ahora. Vosotros dos, tu hermano Joaquín y tú, Benito Madariaga, y Manuel Arce.

C. Vive todavía Manuel Arce ¿no?

 

M. Sí, pero creo que está pachuchillo, según me han contado. Por cierto, cuando se le concedió aquella primera Estela yo no formaba parte de la Junta Directiva de la SCE, pero sí he vivido el proceso de designación de los otros tres casos, que hemos intentado objetivar en la medida de lo posible, teniendo en cuenta variables como la edad, el volumen y calidad de la obra producida, etc., así como que no se trate, solamente, de literatos sino de escritores en el sentido amplio de la palabra. Por ejemplo, entre los nombres que ya estamos comenzando a barajar es posible que el año que viene se proponga a un escritor o escritora del mundo expreso de la literatura. Por cierto, entre las personas que conoces, vivan en Cantabria o fuera, ¿quiénes piensas que podrían ser merecedores de la Estela en años próximos, como reconocimiento a un obra extensa, relacionada con el conocimiento, el saber, la cultura en general, del campo que sea, da igual Ciencias que Letras, pero especialmente relevante?

C. Ahora de momento no se me ocurre ninguna.

 

M. No importa. Si a lo largo de la conversación te viene alguien a la mente, nos lo dices. A Benito se lo hemos preguntado también, que siempre es interesante contar con otras opiniones…, y las vuestras son relevantes, sin duda.

A. En Madrid se me ocurre, quizás, Pombo, o acaso esta otra…, aunque no sé si debe de estar muy mal… Me refiero a Carmen Martín Gaite. Lo que no sé es si es de Santander, aunque sí ha vivido aquí unos cuantos años. La última vez que la vio mi hermana Fátima, creo que fue en La Paz adonde había ido a algún tratamiento…

 

M. Pues cualquiera de los dos estaría muy bien, y así reconoceríamos el valor específico de la producción específicamente literaria, que en ambos casos es extensa y de gran calidad, y, por supuesto, sobradamente conocidos en el mundo de las Letras. Aunque, no estoy seguro de que Carmen Martín Gaite esté viva, pero ya lo comprobaremos…

A. Ya preguntaremos.

 

M. Lo vemos y nos dices. Pero, claro, quisiéramos que la persona que la reciba esté en unas mínimas condiciones a la hora de recibir el galardón, aunque no podemos evitar que nos pase como con Joaquín, en cuyo nombre, finalmente lo recibió tu sobrino Rafael en el año 2013. Si se os ocurre alguno mas ya nos decís. Siguiendo con la Estela, ¿qué te parecen las otras dos personas que también la han recibido, me refiero a Manuel Arce Lago, en 2012? ¿Y este año 2015, a Benito Madariaga de la Campa? ¿Qué resaltarías de su figura?

C. A Manuel Arce yo le conozco de toda la vida. Y lo que tiene es que ha valorado siempre mucho Santander, todos los pintores y todas esas exposiciones que ha hecho en su ya famosa galería Sur…

 

M. Y de Benito ¿qué se podría resaltar?

C. Escribió muchos libros también y ha tomado parte en las excavaciones, aportando su perspectiva de veterinario, elaborando interesantes taxonomías.

 

M. Una de sus últimas publicaciones, resultado de unas conferencias en Puente Viesgo, consiste en la interpretación de si las figuras de las cuevas de Altamira y de Cantabria estaban realizadas sobre animales vivos o muertos. Y otro trata de la interpretación de los signos no animados que aparecen en ellas… También tiene de otros tipos, como podéis ver en su CV en el Cuaderno de las Letras de este año, relacionados con personas (biografías)…

Por cierto, hace unos días cuando Olav Mazarrasa y yo estuvimos con Valeriano García Barredo, de Estvdio, para ultimar aspectos de la recuperación del “Himno de los Caballeros Alumnos Asilados” con vistas al acto del Día de las Letras de este año, vi en su despacho un libro titulado THE PASIEGOS. Spaniards in no man’s land, de Susan Tax Freeman. Me lo dejó y me llevé una gran sorpresa cuando al ver sus agradecimientos ‘a las personas que la ayudaron mucho, y que terminaron siendo casi sus amigos íntimos’, como ella misma refiere en traducción libre mía, vi que cita a cinco personas, y por este orden:

  1. MARÍA DEL CARMEN GONZÁLEZ ECHEGARAY
  2. JOAQUÍN GONZÁLEZ ECHEGARAY
  3. CELIA VALBUENA
  4. BENITO MADARIAGA
  5. JOSÉ MARÍA GARCÍA CÁRAVES.

…Porque, como puedes comprobar, en ella estáis tres de las cuatro personalidades a las que hemos entregado la Estela, junto con Celia. ¿¡Qué te parece esta casualidad!?

C. Todos muy conocidos, sin duda. El último participó entonces mucho, sobre todo en lo del Hombre de Morín, pero luego no ha seguido, y también debe de tener problemas de salud en la actualidad.

 

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M. Sí, te refieres a García Cáraves, a quien yo no lo conocía. Pero ¿qué te parece la casualidad de que de las cuatro Estelas que hemos otorgado, en la lista aparecen tres (más Celia, la mujer de Benito)? ¡Es como si la lista nos la hubiera dado Susan Tax Freeman!

C. Sí, es sorprendente.

 

M. Pues os puedo asegurar que los miembros de la Junta de la SCE lo desconocíamos…, pero ni adrede nos habría salido mejor. ¡Qué coincidencia! Yo estoy especialmente satisfecho, dado que he participado activamente en la concesión de estos tres últimos casos.

C. Y yo os doy las gracias en nombre de nuestra familia. No te puedes imaginar cómo te alegra de repente que se acuerden de ti. Parece un tontada, pero no…

 

M. Es evidente que tenemos otros nombres como posibles candidatos a la Estela de las Letras en el futuro, pero hace unos días, no recuerdo quién, me comentó como posible propuesta la de Jesús Pardo de Santayana, aunque no me dio más datos. ¿Lo conocéis?

C. El apellido de Santayana es de Soba…

A. ¿No es el director del Museo de Santillana, del Zoo? Puede que sea hermano de Agustín Pardo, que era pintor. Sería entonces su hermano pequeño…, pero no podemos decirte.

 

M. Ya lo investigaremos, junto a otras personas que nos irán diciendo, sin duda. Lo que nos va a costar más es encontrar otra mujer de tu edad a la que otorgar el reconocimiento. Lo vamos a tener difícil, porque en tu época aún no era frecuente que una mujer se dedicara a escribir, fuera literatura (caso de Carmen Martín Gaite) o investigadora como tú… Porque, sin duda, has sido una pionera absoluta en tu tiempo…

C. Te voy a decir una cosa. A la edad mía era difícil. Por cierto, ¿sabes cuándo me di yo a conocer? Cuando el fuego de Santander, porque se quemó la catedral, y entonces estuve yo de secretaria de los arquitectos, que eran Manuel Bringas, Resines, y otro que en estos momentos no me acuerdo, pero dentro de cinco minutos te lo digo…

 

M. El otro día cuando llamé para concertar la entrevista, me comentaste algo sobre un artículo tuyo de hace más de treinta años sobre el naufragio de una pinaza al chocar con otro barco, llevándose a sus pasajeros al fondo, y cuyo texto te ha hecho llegar recientemente uno de los protagonistas del accidente… ¿Cómo recuerdas dicho suceso?

A. Este tema ha surgido porque hace poco apareció una información en el periódico de que en el interior de la Bahía no había habido naufragios, la cual era inexacta, como es evidente…

C. Pues sí que los hubo, y éste fue terrible, porque resulta que chocó una pinaza de las que llevaban arena…

 

M. ¿De qué año estamos hablando?

C. Del cuarenta y tantos… Y entonces ¿qué pasó? Pues que se fueron a pique todos los tripulantes y pasajeros (Su hija le pasa el recorte). Mira aquí está. Es del Alerta de 1985. Esto ¿sabes quién me lo ha mandado?

A. Se lo ha enviado el náufrago más joven, que tenía entonces dos años y pico.

 

M. ¿Estaba en la pinaza con dos años?
A. Iba en la pinaza con una tía suya que lo llevaba consigo.

 

M. O sea ¿que había pasajeros, y la utilizaban también como trasbordador?

C. Era como la lancha de El Puntal ahora, pero con mercancía y pasajeros. Y el niño le decía a su tía que le llevara a la playa…

 

M. Pero él no se puede acordar… Alguien se lo habrá dicho ¿no? ¿Murió su tía?

C. Posteriormente, pues del naufragio sobrevivieron todos; bueno, menos un perro de aguas que se ahogó.

 

M. Entonces lo recuerda por ‘tradición oral’. Se lo habrán relatado repetidas veces, digo yo.

C. Claro. Por lo visto, su tía contaba que al volver del viaje estuvieron ella y algunas hermanas un tiempo debajo de la cama escondidas, pues resulta que en casa no habían dicho que habían ido ella y otras hermanas al Puntal…

 

M. Pues yo entendí el otro día que habían perecido todos los pasajeros.

C. No, no, se salvaron todos. Salieron por el otro lado. Al naufragar se agarraron al ancla y se fueron con ella hasta el fondo del mar…, pero salieron por el otro lado. No se sabe cómo fue. El hecho es que bajaron y de repente se encontraron en la superficie.

 

M. Seguro que de entre los abundantes y variados temas que has investigado, también tienes otros muchos eventos similares que se te han quedado grabados en la memoria. ¿Podrías contarnos alguno?

C. Claro, muchos. Por ejemplo, una vez que me “recibieron” unas vacas… Porque aunque no lo creas tú, yo tengo mucho miedo a las vacas. Toda la vida las he tenido miedo. Y entonces, en una ocasión, estando en el pueblo de Agüero, en casa de una amiga, que también ha excavado mucho y ha hecho muchísimo todo este tipo de labores…

 

M. ¿Cómo se llama?

C. Amada Ortiz de Mier.

 

M. ¿De Mier? ¿No será de la familia de Elpidio de Mier, uno de los escritores que estamos conmemorando este año?

C. No creo, ella es de Soba… Pues en cuanto entré yo en la finca ya vi que las vacas me estaban mirando, y eché a correr… ¡Y todas se pusieron a ir tras de mí!… ¡No te puedes imaginar lo que era! Porque, además, había un perro pequeño que no tendría más que unos meses…, pero las hizo frente.

A. Sí es cierto, el perro las mantuvo a raya. Yo estaba allí ese día y me acuerdo de ti con un palo así de grande, y los ojos los tenías tan desorbitados que solamente se te veía un punto negro que te llenaba todo el fondo… Con el perro en la mano y el perro mantuvo a todas las vacas a raya…

 

M. ¿Y estabas allí para investigar alguna cosas concreta?

C. ¡Qué va! Solamente pasando la tarde. Si estaba también Benito Madariaga ese día; y él fue el que me dijo que todas las manchas que me habían salido en la cara fueron a consecuencia de la tensión nerviosa que me atenazó.

 

M. Dejando aparte este tipo de curiosidades, tú que tienes una extensísima gama de publicaciones de lo más variada: los Escudos de Cantabria, sobre localidades, de personajes, acerca de ermitas e iglesias, etc. ¿Hay alguna obra o serie de la que te encuentres más satisfecha ahora con la perspectiva que da la distancia en el tiempo y en el espacio? ¿Qué publicación o publicaciones tuyas destacarías?

C. Sí, por supuesto. Una de las que más la de los ‘Escudos de Santillana’, que es otro libro aparte de la serie de los escudos, y algo más moderno (Se refiere al de Santillana a través del mar y de su heráldica. Fuentes documentales para l historia de Santillana, de 1983).

 

M. ¿Alguna otra obra?

C. Pues mira, acaso el de los Santuarios marianos de Cantabria.

 

M. Lo conozco bien, pues lo he utilizado con motivo de mis investigaciones sobre San Vitores.

C. Es que los investigadores publicamos con ese objetivo, que otros lo puedan conocer y cotejar.

 

M. No sé si sabes que yo vivo en Muriedas (Camargo)…, sobre el que también tienes algunas publicaciones: como Camargo 1.000 años de Historia, o sobre Velarde… ¿Qué opinas de ellos?

C. ¡Uf, claro! Yo creo que el primer libro que he escrito ha sido sobre Camargo, que tenían una documentación muy antigua. Y sobre Velarde, uno sobre sus antecedentes familiares.

 

M. Con un planteamiento complementario, en cierta manera, ¿hay alguna temática que te hubiera gustado tratar y que, por la razón que fuere, no has llegado a abordar?

C. No lo sé. Yo creo que he podido trabajar en todo lo que me ha interesado.

 

M. De toda tu vida de investigación y de producción escrita, ¿qué es lo que te ha dado más satisfacciones?

C. Pues yo creo que todo lo relacionado con la Virgen del Mar, porque tengo documentación muy antigua, incluso del siglo XII, y del siglo XIII, que no se conocía.

 

M. De los reconocimientos recibidos a lo largo de tu vida, ¿recuerdas alguno con especial cariño?

C. Quizás el de la Escuela de Folklore de ADIC, dentro de los pequeños homenajes. Me refiero a cuando me regalaron la pandereta de plata… Y también el de la Medalla de Oro de la Virgen del Mar.

 

M. ¿Cómo valoras la concesión de la Estela de Oro de las Letras de Cantabria por la Sociedad Cantabra de Escritores?

C. Para comenzar, más que un homenaje es un reconocimiento. Una persona de apellido Velarde, que no es de Cantabria, sino que vive en Asturias, me citó como la investigadora que mejor había hablado de los Velarde, que eran originarios de Santillana del Mar.

A. Mira, éste es el libro que te decimos. Como lo tenemos repetido, te regalamos uno de ellos.

 

M. Muchas gracias. Sé que tengo alguna publicación sobre Velarde, pero no estoy seguro de si éste es uno de los que me regalaron del Ayuntamiento de Camargo, cuando, siendo aún Ángel Duque alcalde, realicé la monografía sobre el convento de clausura del Monasterio del Carmen de Maliaño. Ya te lo regalaré yo a ti.

C. También en mi caso, el Ayuntamiento de Santander va a sacar una reedición del de la Virgen del mar.

 

M. Me alegro. ¡Enhorabuena! ¿Qué aspectos te gustan más de la SCE: Conferencias, Publicaciones (libros colectivos, Pliegos poéticos…), Día de las Letras, etc.?

C. Me parece que lo que hacéis es digno de admiración porque conserváis cosas que nos satisfacen a los que hemos trabajado y escrito sobre temas de nuestra cultura y patrimonio.

 

M. Ese es nuestro objetivo. Y es cierto que intentamos llegar a todo tipo de escritores, aunque está claro que la Estela de Oro va dirigida a los fuera de serie. Las cosas como son. Por ejemplo en el listado de autores recordados los hay de todo tipo e importancia, como un secretario judicial al que casi nadie conoce. O el caso de Felipe Mazarrasa, el padre de mi compañero Olav de la SCE, al cual di yo la noticia de que se cumplía el 50 aniversario de la muerte en 2015… Queremos ir recordando a todo el ‘universo’ de escritores de Cantabria, a medida que se vayan cumpliendo sus aniversarios: 25, 50, 75, 100 años (y correspondientes múltiplos), tanto del nacimiento como de la muerte. Sean “grandes” o “pequeños”, mucho o poco conocidos. Y aunque todos no sean “Menéndez Pelayo”…, o Carmen González Echegaray… Pero eso sí, a diferencia del criterio de la Estela, aquí deben haber fallecido ya.

C. Ahora los de Estvdio acaban de editar una cosa muy interesante. No sé dónde la tengo…

A. ¿Cuál?

 

M. Será alguno de los tres que han presentado el otro día ¿no?

C. Sí, al que me refiero es la ‘Guía de Santander’, de Coll y Puig, que ya lo he leído casi entero. En él sale mi padre. Pues resulta que a mi padre todo el mundo le conocía con D. Joaquín González Domenech, pues su madre era de Valencia…, no sé. El apellido Echegaray no se ha unido hasta que se casó con mi madre, que era Carmen Echegaray.

 

 

M. ¿Pero vosotros tenéis el apellido unido, o están los dos separados?

C. No, son separados. Lo que pasa es que mi hermano Rafael los unió, y su rama sí ha puesto el guión, pero lo demás no.

 

M. Desde la perspectiva que dan los años y tu larga experiencia, ¿cómo ves el mundo de la cultura en la actualidad? ¿Es más fácil investigar ahora que cuando tú comenzaste?

C. Investigar es igual, porque tienes que ir al archivo, aunque ahora con lo de Internet hay más posibilidades.

 

M. ¿Y publicar?,

C. Yo creo que es difícil, aunque no tanto siempre que tengas algo de fama o seas conocida.

 

M. ¿Y el papel de las Instituciones en el apoyo y dinamización del trabajo de investigar y de publicar?

C. Mi padre, por ejemplo, publicó un libro que titulaba ‘Bufonadas’, porque trataba del famoso investigador de arte, llamado Bufon; pero es que mi padre firmaba como “Obeso”, precisamente porque era muy delgado…, y para que no le conocieran.

 

M. O sea, ¿que firmaba sus obras con el seudónimo “Obeso”?

A. Robustiano Obeso.

 

M. Curioso. ¿Algún otro tema que quieras señalar?

C. Sí, claro. Por ejemplo que he coleccionado pájaros especiales, como el ruiseñor del Japón.

 

M. ¡Qué interesante! ¿Durante muchos años?

C. Unos cuantos… Hasta que mi madre se puso muy mala, así como la muchacha de servicio, cuando vivía en Gómez Oreña. Y entonces no tuve más remedio que repartir los pájaros.

 

M. ¿De qué época estamos hablando?

A. Desde 1968 o por ahí, hasta avanzados los años setenta.

 

M. ¿Cuántos pájaros llegaste a tener?

C. (Rápida). Ochenta y tantos…

 

M. ¿En el piso?

C. Sí, claro. Tenía un mirador y allí estaban las jaulas.

 

M. Para ir terminando, ¿tienes actualmente entre manos algún proyecto en el que estés trabajando? ¿O ya has dejado de lado todo tipo de investigaciones y escritos?

C. Bueno, pues te voy a contar. Los de Estvdio me encargaron hace algún tiempo una especie de historia de la familia García Barredo…

 

M. Una pena. Por cierto, el pionero de la saga, Dionisio García Barredo, está incluido entre los autores conmemorados este año 2015 en el Día de las Letras y, aparte de recordar sus obras, hemos rescatado un himno suyo al que compuso la letra para la Casa de Caridad que hubo donde ahora está el aparcamiento del Parlamento, con música del maestro Celayeta, gracias a los recuerdos de María Lourdes, la hija de Dionisio y hermana de Valeriano. Este año, además, da la coincidencia de que es el 125 aniversario del nacimiento de Dionisio, y el 50 de su muerte. Quizás sería buena ocasión para retomar dicho tema…

C. En cualquier caso, yo les estoy muy agradecida a Valeriano y a sus hermanos, pues han hecho ediciones de mis obras, como por ejemplo del libro de las pandereteras…

 

M. Por último, ¿qué consejos darías a los investigadores jóvenes o a estudiantes que quisieran comenzar a navegar por los procelosos mares de la investigación y de la publicación de los resultados de sus pesquisas y cavilaciones?

C. Pues ante todo que tengan persistencia, que no es cosa de un día…, que es labor de toda una vida, y eso tanto si se utilizan técnicas antiguas, como si son modernas… Internet no lo evita.

 

M. ¿Quieres decir algo más o lanzar un mensaje a los posibles lectores de esta entrevista cuando la colguemos en Internet?

C. No, creo que está todo dicho.

 

M. Muchas gracias, Carmen. Que disfrutes de este tu noventa año de vida, en tan buenas condiciones físicas y, sobre todo mentales, en que te veo… ¡Que paséis buen día!