CAMALEÑO, 14 DE JULIO

Conferencia en Camaleño de Isidro Rodríguez Castanedo: “La novela histórica: Sentimiento y Realidad”

 

El pasado sábado, 14 de julio, tuvo lugar en Camaleño la segunda conferencia sobre los “1300 años de la coronación de Pelayo”, organizado por el Ayuntamiento de Camaleño y coordinado por José Ramón Saíz, periodista, historiador, miembro de la Real Academia de Historia y miembro fundador de la Sociedad Cántabra de Escritores. En esta ocasión la conferencia fue impartida por Isidro Rodríguez Castanedo, socio fundador de la Sociedad Cántabra de Escritores, escritor de novela histórica y autor de los libros “Huellas de Libertad”, Alfonso I el cántabro”, “Brigantia” y “Lungra. Honor y libertad”. Ante la sala llena de público, Isidro presentó su conferencia bajo el título: “La novela histórica: Sentimiento y Realidad”.

Centrándose en la figura de Pelayo y en el siglo VIII, hizo un breve repaso de la historia de Cantabria, destacando su identidad forjada a través de los años, desde el periodo paleolítico descubriendo unas capacidades artísticas de nuestros antepasados y un talento genial para pintar, por ejemplo, el espléndido fresco de Altamira.

Ya en época romana, Cantabria entró con personalidad propia en la historia escrita con numerosas referencias, empezando a vislumbrar lo que eran: hombres rudos y belicosos, invencibles, defensores de sus libertades.

Habló sobre el Ducado de Cantabria y su duque Fávila, padre de Pelayo. Comentó que si hay un siglo o una etapa oscura en la historia de España, es el siglo VIII, porque todo lo que sucedió en ese siglo fue contado más de cien años después, a finales del siglo IX. Llegándonos una información sesgada, y atendiendo a unos intereses manipuladores y partidistas de quienes lo escribieron.

Isidro revindicó el protagonismo de la Reconquista, iniciada por Alfonso I, para Cantabria, ya que siguiendo el estudio de los grandes historiadores, afirma que todos ellos coincidían en fijar la frontera de astures y cántabros en el río Sella. Sostiene que la dominación árabe sobre la región asturiana se había establecido anteriormente, y que el territorio cántabro, defendido por Pelayo, permanecía libre de su influencia.

Terminó su charla deseando que un día la historia oficial haga justicia a Liébana y Cantabria.