El poeta y pintor Julio Maruri Movellán, cumple 98 años

 

El pasado lunes día 16 de julio de 2018 cumplió años Julio Maruri Movellán, Decano de los poetas españoles. Con tal motivo tuvo lugar en el Centro de Atención a la Dependencia – Residencia de Mayores de Cueto en Santander, donde reside desde hace unos años, un sencillo y emotivo homenaje para felicitarle en día tan señalado.

El acto fue promovido por la Sociedad Cántabra de Escritores, y participaron en el mismo la Directora General de Cultura del Gobierno de Cantabria, Dª Evangelina Ranea Sierra, el Director del CAD, D. Nicolás Peña, el Presidente de la SCE, D. Marino Pérez Avellaneda, así como varios miembros de la sociedad. Durante el acto, la Directora General entregó a D. Julio un ejemplar de “Cuaderno de Nueva York” de José Hierro (“Pepín”, como le denominaba Maruri a su amigo y compañero), en una bonita, cuidada y lujosa edición de la obra publicada este año 2018.

Intervino también el socio Víctor Abascal Acebo recitando un poema que ha escrito y dedicado expresamente para Maruri con motivo de su 98 cumpleaños, dejando al poeta una copia impresa en papel especial como recuerdo.

Al finalizar, la Sociedad Cántabra de Escritores hizo entrega a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria de un cuadro retrato de D. Julio realizado al grafito por el artista y miembro de la SCE, D. Francisco Javier González Malagón.

Maruri estuvo especialmente feliz y lúcido para su edad, y dio las gracias a todos por el homenaje, que resultó caluroso e íntimo.

La Sociedad Cántabra de Escritores quiere agradecer a la dirección del Centro de Ayuda a la Dependencia de Cueto y a la Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria las facilidades dadas para hacer posible este acto de felicitación en el 98 cumpleaños de Julio Maruri, Estela de Oro de las Letras de Cantabria 2018, y leyenda viva de los escritores de Cantabria.

 

 

 

 

A Julio Maruri en su 98 aniversario

 

Como una estrella fugaz:

así de repente brilla,

así de frágil se rompe,

así de corta la vida.

Como un río en su vertiente:

al inicio brinca y salta

y canta y juega y ríe

y de blanco en la cascada;

¡Qué rápido al principio!

¡Qué alocada la corriente!

Pero ¡ay!  Qué pronto llega

La calma; esa llanura

donde el agua se remansa.

Y tú, Julio, ahora flotas

en este estanque dorado,

último puerto del viaje,

sobre tu barco sin velas,

por galernas desgarradas.

Noventa y ocho millas, hoy,

de tan larga travesía,

viendo en tus ojos versos

de pinceles desgastados

de tanto llorar colores

en buhardillas de París.

de soledad en los conventos

intentando descubrir

el misterio de la vida

al son de líricos cantos

del adagio del silencio.

De tertulias en cafés

con amigos que se fueron:

Hidalgo, Aleixandre o Hierro,

diluyendo en el aire versos

entre espirales de humo.

Noventa y ocho alientos

de tan larga travesía,

dejando en la popa estela,

 blanca espuma de poesía.

Hoy te cantamos a coro

con la voz del corazón

y con la letra del alma:

¡¡Sé feliz flotando en esta mar de calma!!

 

Víctor Abascal  Acebo (SCE)

 

 

Reseña en El Diario Montañes (18/07/18)