DÍA DE LAS INSTITUCIONES 2018

Día de las Instituciones de Cantabria: La SCE Merino Mayor

El sábado 28 de julio amaneció encapotado y lluvioso, por lo que los servicios de Protocolo de Presidencia del Gobierno a la vista de que todo el mobiliario y el suelo estaban mojados y la lluvia era intensa a la hora de comienzo de los actos, las 12 del mediodía, se suspendió el desarrollo del mismo al aire libre y se acordó realizarlo en la Casa de Juntas.

Debido a lo limitado de espacio, el acceso al acto fue muy reducido en asistentes, limitándose a las autoridades, diputados nacionales o regionales, y alcaldes, aunque asistieron invitados tres Presidentes anteriores de la SCE: D. Carlos Bribián, D. Luis de Escallada y Dª Delia Laguillo, y algunos compañeros de la Sociedad.

También se redujeron las intervenciones previstas, siendo el Presidente regional el único que intervino con su discurso, eliminándose todos los demás que según el protocolo estaban previstas en este orden:  el Alcalde de Reocín, Pablo Diestro; el Presidente de la SCE, Marino Pérez Avellaneda; el Delegado del Gobierno en Cantabria, Pablo Zuloaga; la Presidenta del Parlamento, Dolores Gorostiaga; y el Presidente de Cantabria.

Miguel Ángel Revilla, también redujo la duración de su tradicional discurso, indicando que iba a realizar uno “menos personal” de lo que tenía previsto. Reivindicó la historia de la Comunidad Autónoma, su papel en el conjunto de España y dio cuenta de las reclamaciones de Cantabria al Estado, sobre lo que dijo que el 31 de julio, martes, trasladaría al Presidente del Gobierno de España, en su encuentro previsto con Pedro Sánchez.

La grabación del acto, realizada por Cantabria TV, se encuentra a continuación de la del día 27, en el mismo enlace anterior.

 

 

 

VÍDEO DEL ACTO REALIZADO POR CANTABRIA TV

 

 

INTERVENCIÓN DE D. MARINO PÉREZ AVELLANEDA, Presidente de la SCE

 

Señor Presidente del Gobierno de Cantabria

Señora Presidenta del Parlamento

Señor Delegado del Gobierno

Señor Alcalde de Reocín

Señor (Escribano de la Merindad) y Merino Mayor 2017

Autoridades, alcaldes, Corporación Municipal de Reocín

Amigos y vecinos de este Real Valle

Compañeros de la Sociedad Cántabra de Escritores

Señoras y señores, buenos días.

 

En la tarde de ayer, con la aprobación de los alcaldes y alcaldesas, representantes de aquella provincia de los Nueve Valles, reunidos en la Casa de Juntas, fue elegida la Sociedad Cántabra de Escritores, que tengo el honor de presidir, como Merino Mayor de los Nueve Valles.

Vaya por delante nuestro agradecimiento a todos ellos, de manera especial a la Corporación Municipal de Reocín, presidida por D. Pablo Diestro, y a D. Julio Ruiz de Salazar Echevarría, como responsable de la Concejalía de Cultura, Educación, Festejos, Juventud y Turismo, por realizar la propuesta y considerar que la acción que venimos realizando en la Sociedad Cántabra de Escritores desde el año 2001 en pro de la Cultura y de las Letras de Cantabria son merecedoras de este nombramiento de MERINO MAYOR.

Leyendo los Estatutos de la SCE, vemos que los tres primeros puntos del artículo tercero en que se plasman los Fines de la Sociedad, indican expresamente entre sus objetivos:

  1. Difundir la obra de los escritores de Cantabria y fomentar su conocimiento.
  2. Fomentar actividades historiográficas y otras de orden científico y literario que permitan ahondar en el conocimiento de la Comunidad Autónoma de Cantabria.
  3. Fomentar el conocimiento e interés por biografías de la Comunidad cántabra ligadas a ella por nacimiento o por elección, que hayan destacado por su obra histórica, científica o literaria.

Algo estaremos haciendo bien en la Sociedad Cántabra de Escritores, tanto la Junta que me honro en presidir como las que nos han precedido en estos casi 18 años que llevamos trabajando por la Cultura y por la Letras de Cantabria, para ser merecedores de dicho honor.

Todos los miembros de la Sociedad Cántabra de Escritores, lo seamos por nacimiento o por adopción, como es el caso del que les habla, debemos sentirnos orgullosos por este nombramiento como Merino Mayor de los Nueve Valles, porque este es un título colectivo. Por eso nos acompañan varios de los Presidentes anteriores, con los que quiero compartir de manera especial estos momentos: D. Carlos Bribián Castro, D. Luis de Escallada González, y Dª Delia de los Ángeles Laguillo.

Yo no he tenido la suerte de venir al mundo en esta fecunda, generosa y acogedora tierra de Cantabria, y mi origen está en la provincia hermana de Burgos, la patria del insigne padre Flórez, el religioso e investigador agustino que zanjó, sin ningún asomo de duda, que la ubicación de la Cantabria legendaria de la que tanto se habló en los tiempos antiguos correspondía a su ubicación actual, y no a las provincias vascas como apoyaban fuentes  influyentes, por ejemplo el gran Nebrija…, confirmando así el “regionalismo en profecía”, en palabras del gran Menéndez Pelayo, que había profesado el padre FRANCISCO SOTA, benedictino nacido en  el barrio de Velo en Puente Arce cuya vida y obra hemos revindicado en la SCE durante la celebración del IV Día de las Letras en 2015, en un acto que tuvo lugar nada menos que en el Parlamento de Cantabria, con cuya colaboración y la del Ayuntamiento de Piélagos realizamos la edición facsímil de la primera gran historia de Cantabria: Su Chronica de los Principes de Astvrias, y Cantabria publicada en 1681.

Es más que probable que la Chronica del fraile de Puente Arce fuera el detonante ‘escrito’, o al menos uno de los más importantes, a partir del cual se inició el proceso que desembocaría en el 28 de julio de 1778, hace hoy 240 años, por el que se constituyó en Puente San Miguel la Provincia de Cantabria conformada por 27 jurisdicciones de las antiguas Asturias de Santillana y Provincia de Liébana, invitando a unirse a las restantes.

Por eso, en la SCE venimos reivindicando para el P.Sota el reconocimiento y puesta en valor de su figura y de su obra, sacándole del olvido en el que se le mantiene, pues si bien es cierto que, según la costumbre de la época, dio excesivo pábulo en su obra a los falsos cronicones que tan en boga estaban entonces, no lo es menos que fue el primero que ubicó el País de los Cántabros, la Cantabria mítica, entre las fuentes de Ebro y el mar Cantábrico, basándose en los historiadores romanos. Y no hay que perder de vista que en la tercera parte de su obra hay abundantes citas de documentos medievales, que él investigó a lo largo y ancho de la geografía española, incluyendo un extenso acervo documental en lo que constituye un claro antecedente de cientificidad, teniendo su Chronica una estructura bastante moderna, en palabras del profesor de la Universidad de Cantabria, José María Iglesias Gil.

Podemos asegurar que su influencia en esos temas y la categoría de su obra no es inferior, por ejemplo, que la del jesuita vasco Esteban de Garibay y Zamalloa, quien en 1628 se autodenominaba como “de nación cántabro, vecino de Mondragón” en la propia portada de su “Compendio historial”, obra en la que desarrolla la tesis de que la Cantabria que hizo frente a los ejércitos de César Augusto no podía estar en otro lugar más que en Guipúzcoa, la tierra donde nació San Ignacio de Loyola… Pero eso es otra historia

Lo lamentable de este caso es que, mientras que la memoria de Garibay sigue bien viva en el País Vasco: tiene una calle dedicada en su pueblo, Mondragón; otra en la capital de la provincia, San Sebastián; y una tercera en Madrid, la capital de España…, de nuestro olvidado Padre Sota no la hay fuera de Cantabria, pero tampoco en ella. Sota, y el padre Flórez, bien se merecen un reconocimiento por las Instituciones de Cantabria. Ambos fueron los escritores que consiguieron rescatar el origen de “nuestra” Historia de un secuestro que duró tres siglos, en palabras del compañero de la Sociedad Cántabra de Escritores y miembro de la Real Academia de la Historia, José Ramón Saiz Fernández.

Reitero nuestro compromiso para seguir trabajando por la Cultura y por las Letras de Cantabria, porque este nombramiento es, sin duda, un reconocimiento a todo el mundo de la Cultura y de las Letras de la Comunidad, personalizado en esta ocasión en la Sociedad Cántabra de Escritores, y a su esfuerzo por apoyar y difundirlas. Y en esa labor estamos como ponen de manifiesto las siete ediciones consecutivas del DÍA DE LAS LETRAS DE CANTABRIA ya realizadas, desde la primera que tuvo lugar en el salón de actos de la Biblioteca Central en 2012 hasta la última este año en el Paraninfo de la Universidad de Cantabria. Uno de los puntos clave en dichos encuentros lo constituye la entrega de la Estela de Oro de las Letras de Cantabria, destinada a homenajear, en vida, la figura y la obra de personalidades relevantes de las Letras de nuestra región, como reconocimiento a toda su trayectoria. En 2012 el propuesto fue el poeta y galerista, D. Manuel Arce Lago, fallecido hace unas semanas. En 2013 el galardón recayó en el historiador D. Joaquín González Echegaray. En 2014 se reconoció la labor realizada por su hermana, Dª María del Carmen González Echegaray. En 2015, fue otorgado a la figura y obra del cronista de la ciudad de Santander, D. Benito Madariaga de la Campa. En 2016 al narrador y ensayista, D. Álvaro Pombo. En 2017 el galardón recayó en el escritor y cineasta, D. Mario Camus. Y este año 2018 en el poeta y pintor, D. Julio Maruri Movellán, leyenda viva de los escritores de Cantabria, al que hemos felicitado el lunes de la semana pasada por su 98 cumpleaños

Desde la edición de 2015 venimos recuperando cada año una obra olvidada de alguno de los escritores conmemorados. Comenzamos ese año con la publicación de un facsímil de la Chronica de Sota a la que me he referido hace un momento; en 2016 reeditábamos Las pinturas de las cavernas prehistóricas de la provincia de Santander escrita por Alcalde del Río en 1906. En 2017 la Memoria de los Montes y demás riqueza de Liébana, de Matías de Lamadrid y Manrique, y este año hemos recuperado del olvido la Colección Diplomática de Santa María de Piasca, de Julia Montenegro. De todas ellas hemos hecho llegar ejemplares a las bibliotecas de la región, y además a gran parte de las universidades españolas en el último caso, en colaboración con el Instituto Sautuola.

En total habremos recordado y difundido la biografía y obra de unos 200 escritores fallecidos, la mayoría de las cuales han quedado plasmadas en el Cuaderno de las Letras, que se entrega a los asistentes al acto y que esperamos se convierta con el tiempo en una especie de Enciclopedia de los escritores de Cantabria.

También estamos recorriendo la geografía de la región con el Concurso de Relato Corto, del que llevamos 6 ediciones, habiendo “viajado” con los pasiegos, los campurrianos, los lebaniegos, los trasmeranos, etc., divulgando y promoviendo de esa manera el conocimiento de nuestra geografía y de nuestras costumbres dentro y fuera de Cantabria. Resalto, además, el Ciclo de Conferencias de los terceros martes de mes en el salón de actos del Centro Gallego de Santander, del que llevamos seis ediciones. Asimismo, la publicación de diez libros colectivos como el que está en marcha este año, en el que, con el título de “Magia en la cueva”, 33 socios hacemos nuestra aportación al conocimiento y divulgación del Patrimonio Prehistórico de Cantabria; o bien actos específicos, como el recital de poesía en memoria de la víctimas de 11-M, que tuvo lugar el 7 de abril de 2004 en la Casa de Cultura de Torrelavega; o el homenaje a Concha Espina en 2015 ante su monumento en Santander con motivo de cumplirse el centenario de la concesión del prestigioso premio Fastenrath de la Real Academia, etc.

Por su actualidad, voy a terminar aludiendo al Ciclo de Conferencias organizado por el ayuntamiento de Camaleño con motivo del 1.300 aniversario de la proclamación de Don Pelayo, que tiene lugar estos mismos días en el municipio al que pertenece Cosgaya, la localidad que le vio nacer, de cuyo programa forman parte media docena de charlas, tres de las cuales son impartidas por miembros de la SCE, los compañeros Isidro Rodríguez Castanedo, Ángel Ocejo Herrero (que interviene esta tarde), y José Ramón Saiz Fernández, autor del libro de reciente aparición titulado: Pelayo: Liébana, un reino entre montañas, el cual señalaba en el año 2000 en la prensa de Cantabria:

“El monje benedictino Francisco Sota (1615-1680) fue cántabro por los cuatro costados…

Está más que justificada una reedición de su gran obra ‘Crónica de los Príncipes de Asturias y Cantabria’ en la que recalca el origen cántabro de Pelayo y de Pedro y con ello el de la monarquía cántabro-astur que nació en Covadonga, territorio perteneciente a Cantabria por estar situado al este del río Sella”.

Nosotros ya hemos cumplido con esa primera petición, pero tenemos que seguir, todos, haciendo justicia a ese “regionalista en profecía” que fue Francisco Sota, al que Menéndez Pelayo consideraba, y nosotros también, “el más destacado investigador del pasado de Cantabria”.

Desde la Sociedad Cántabra de Escritores seguiremos trabajando por él y por todos los escritores, y escritoras de Cantabria que nos precedieron.

Muchas gracias y Feliz Día de las Instituciones. ¡Viva Cantabria!