» Discursos en el Día de las Letras 2015


DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PARLAMENTO

Quiero transmitiros en primer término mi satisfacción personal, y la del Parlamento que presido, por acoger en esta sede el Día de las Letras Cántabras en su cuarta edición.

El Parlamento ha entendido siempre que una buena forma de promocionar Cantabria y de hacer autonomía es apoyar a los creadores de arte que trabajan en nuestra región.

Está convencido asimismo que la mejor manera de promover e impulsar la creación artística, dentro de sus posibilidades, consiste en dar a conocer y exponer en esta sede parlamentaria las obras de arte producidas. De hecho, los paramentos de este Patio acogen con regularidad exposiciones de carácter plástico, sobre todo: pintura, escultura y fotografía.

Pero las creaciones literarias, los estudios, los ensayos, las investigaciones y publicaciones de toda índole, cobran mucha mayor trascendencia. Han ido históricamente, y van en la actualidad, mucho más allá de los estrechos límites territoriales de nuestra región. Forman, además, parte fundamental de nuestro patrimonio inmaterial. Constituyen verdaderas señas de identidad de la comunidad cántabra, a la que el Parlamento representa.

El primer escritor documentado, San Beato de Liébana, cuya festividad celebramos hoy, constituye un buen ejemplo de lo que acabo de afirmar. Tras más de mil doscientos años, las primitivas y bellamente iluminadas copias de su obra El Comentario al Apocalipsis, los famosos “beatos”, constituyen verdaderas joyas que se disputan hoy las mejores bibliotecas del mundo. La obra de S. Beato da a conocer así y pone a Liébana y a Cantabria en España, en Europa y en el mundo entero.

En este acto, se han acompañado a la lectura de los fragmentos evocadores de los escritores homenajeados, tres singulares iniciativas, vinculadas todas ellas con este Parlamento:

La primera ha sido la cuidada edición facsímil de la “Crónica de los Príncipes de Asturias y Cantabria” de fray Francisco de Sota. Aparte del documentado estudio preliminar, toda la iniciativa y coordinación de la edición se ha debido al animoso empeño de Marino Pérez Avellaneda. Y el Parlamento no podía por menos de patrocinar la edición de una obra que nos remonta a los supuestos orígenes ancestrales de nuestra Cantabria. Podrá decirse, y con razón, que la obra de Sota carece de rigor histórico, por remontar el primitivo linaje de los Príncipes de Cantabria al fabuloso y antiguo Egipto, pero no se le puede negar, por el contrario, una buena aproximación geográfica de los límites territoriales de nuestra región.

La segunda iniciativa, la recuperación de la “Canción de los Caballeros Alumnos Asilados”, tiene relación de vecindad histórica con el Parlamento. La Casa de la Caridad, para la que se compuso el mencionado himno, se ubicaba justamente en lo que hoy es el aparcamiento de esta casa.

La tercer iniciativa, a la que prestamos la más afectuosa de las adhesiones, ha sido la distinción con la Estela de Oro de las Letras de Cantabria a nuestro entrañable colaborador Benito Madariaga de la Campa. Benito constituye en nuestros días el modelo del sabio renacentista que se ocupa de los más diversos y aún dispares ámbitos del saber: la sanidad, la veterinaria, la biología, la docencia, la investigación prehistórica, la historia, la literatura, con su tríada preferida de Pereda, Galdós y Menéndez Pelayo,…

En esta línea de diversidad temática, al Parlamento le cabe el honor de haber patrocinado sus cuatro últimas publicaciones:

– Sobre la educación de la mujer en el siglo XIX, “La Institución Libre de Enseñanza y la Asociación para la Enseñanza de la Mujer”;
– Sobre Menéndez Pelayo y Pereda, “Marcelino Menéndez Pelayo. Cartas de Viaje a Jose Mª de Pereda desde Portugal e Italia”;
– Sobre Pérez Galdós, “Antología de Escritos Galdosianos sobre Cantabria”;
– Sobre Prehistoria, “Consideraciones sobre los Signos en el Arte Prehistórico de las Cuevas de la Región Cantábrica”.

Enhorabuena, Benito, por tu ambiciosa vocación investigadora y gracias por tu generosidad hacia el Parlamento por la publicación no venal de las mencionadas obras.

Debo concluir ya, con mi felicitación personal y la del Parlamento, a la Sociedad Cántabra de Escritores, y a Delia de los Ángeles Laguillo, que con su mano maestra ha organizado este magnífico acto de homenaje a los escritores de Cantabria. Gracias por haber pensado en el Parlamento para llevarlo a buen puerto. Quiero entender que es también un homenaje a todo el pueblo y Comunidad de Cantabria a la que este Parlamento representa de la forma más genuina.

Muchas gracias.

José Antonio Cagigas Rodríguez Presidente (Presidente del Parlamento de Cantabria)

 

DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD CÁNTABRA DE ESCRITORES

Bienvenidos todos al IV Día de las Letras de Cantabria, a este Parlamento donde reside la supremacía de las ideas, de la palabra; a esta casa que nos acoge y acomoda en la festividad de San Beato de Liébana, patrono e inspirador de este cruce de caminos de los escritores de hoy, de ayer y de siempre.

Sosteniendo toda la magia del encuentro, con tímidos y emocionados nudillos, aldabonamos su prestigio … su sabiduría … su existencia … su fidelidad … y les convocamos, en el umbral de su obra, para liberarlos de la nebulosa del silencio.

Iniciamos esta senda literaria desde una cifra: 2012, tatuada con hilos de esperanza, de capacidades, de resurgimiento. Vital para evadirnos de una existencia, a veces, eclipsada, angosta y agónica y sorprendernos ante otra de mayor exaltación espiritual, embriagada ante el escaparate de nuestros ilustres compañeros de andadura.

Pródiga y vasta historia en excepcionales escritores y poetas que nos han ido provocando, con semillas creativas y seductoras, el sempiterno tiempo y espacio.

Velos rasgados por la fuerza de las palabras nos permiten visualizar la luz tintineante e inflamada de nuestra literatura. Y en este registro de emotividad, luz y letras en harmonía con el buen hacer, aunamos nuestras voces para bogar mar adentro y acreditar el tesauro aristocrático de los escritores cántabros.

Y desde esta atalaya nos disponemos a señalar las premisas que se han ido forjando con el talento, la imaginación y la constancia; y de esta forma crear realidades.

Realidades como el Cuaderno de las Letras, trazado, a modo de guía, para acercarnos a estas plumas que apostaron por su perennidad, y obtener su complacencia para permitirnos danzar entre sus páginas y hallar el texto capaz de suscitar la sintonía con el autor. Y en esta confluencia descubrimos tesoros que encienden el espíritu; y el ideario de nuestra Sociedad Cántabra de Escritores nos coloca en la tesitura de veladores de la riqueza literaria que atesoramos.

Hace 400 años, un fraile benedictino, Francisco de Sota y Villegas, cronista e historiador, natural del Real Valle de Piélagos, y hoy una cuenta del rosario de escritores homenajeados, escribió uno de los libros más antiguos de nuestra historia: la “Chronica de los Principes de Asturias y Cantabria”. La familia Mazarrasa nos brindó un ejemplar original, y en ese mismo instante supimos y sentimos la necesidad de publicarlo para su disfrute, valoración e investigación.

Ha sido posible la edición de estos facsímiles gracias a la colaboración del Parlamento de Cantabria y del Ayuntamiento de Piélagos por entender la grandeza de esta reproducción, que unida al esfuerzo y al trabajo realizado podemos hoy mostrarlo y aportarlo a las bibliotecas de nuestra región. Y continuando en este mismo espíritu, como detentadores de la cultura, llegó a nuestras manos otro ejemplar original de la Chronica del Padre Sota que, en la secuencia de este acto, se donará a la Biblioteca Central de Cantabria, lugar donde debe reposar.

Imbuídos en esta coreografía de ilustres maestros, asentados ya en esta singladura, queremos también reconocer, distinguir, elogiar y recibir con honores a un fiel discípulo: D. Benito Madariaga de la Campa, cronista oficial de la ciudad de Santander, escritor, historiador e investigador. La Sociedad Cántabra de Escritores otorga a D. Benito una de las máximas distinciones que poseemos: la Estela de Oro de las Letras de Cantabria, pasando a formar parte del elenco de personalidades distinguidas con tal aureola: D. Manuel Arce Lago, D. Joaquín González Echegaray, Dña. Carmen González Echegaray; y ahora D. Benito Madariaga de la Campa.

Sumar nos lleva siempre a cotas más altas; y hoy por sumar, hemos sumado música a las letras; y las voces del Coro “A CAPPELLA”, que nos acompañan, nos llevarán a alcanzar momentos relevantes.

Quiero finalizar mi intervención desde el corazón: gracias la los miembros de la junta directiva de esta Sociedad y al equipo formado por Marino Pérez Avellaneda y Olav Mazarrasa por su inestimable trabajo y por su apoyo para engrandecer aún más este día.

Gracias al Parlamento por abrirnos sus puertas y gracias también, junto al Ayuntamiento de Piélagos, por contribuir a la realización de estos facsímiles.

Gracias Sr. Presidente, gracias Sr. Alcalde, sobre todo por su cercanía y generosidad.

Gracias “A CAPPELLA” por prestarnos vuestras partituras.

Gracias, muchas gracias D. Benito por honrarnos con la aceptación de la Estela de Oro de las Letras.

Mil gracias al Gobierno de Cantabria por entender la importancia de constituir en esta tierra el día grande de las letras: gracias Sr. Presidente. Y un agradecimiento muy especial a la Consejería de Educación, Cultura y Deporte por su escucha y entendimiento: gracias Sr. Consejero, gracias Sr. Director General de Cultura.

Y gracias a todos por vuestra presencia, por vuestra participación, por vuestro aliento; puesto que sin ello no sería posible llevar a cabo este acto de reconocimiento a nuestros escritores.

Gracias, muchas gracias.

Delia de los Ángeles Laguillo (Presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores)

 

DISCURSO DE BENITO MADARIAGA DE LA CAMPA

Señor Presidente del Parlamento de Cantabria.

Señor Consejero de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria.

Señora Presidenta de la Sociedad Cántabra de Escritores.

 

Mis queridos amigos.

El dar las gracias cuando uno recibe el testimonio del cariño y de la amistad de los miembros de la Sociedad Cántabra de Escritores es una obligación de cortesía, que se hace aún mayor al recibir hoy la Estela de Oro, que me habéis concedido.

No voy, por supuesto, a hablaros de mi vida y de mi obra, ni de los personajes que he conocido, a modo de semblanza, si bien figuran en el actual Cuaderno de las Letras unos datos personales con mi trayectoria científica y literaria y con unos cuantos libros escritos a lo largo de más de medio siglo.

Por mi formación profesional he sido un hombre de ciencias, pero no dejé nunca de cultivar también aspectos históricos o literarios, así, algunas biografías, como las de José maría de pereda, Pérez galdós, González de Linares, Sanz de Sautuola o Menéndez Pelayo, por citar solo algunos, temas de prehistoria, etc.

El afecto demostrado con el acuerdo por unanimidad de todos vosotros en ofrecerme esta distinción, cuando va llegando el final de mi vida, me ha emocionado. Sé muy bien cuántas personas no han tenido ningún reconocimiento por su vida de trabajo y ello es penoso.

Os muestro nuevamente mi agradecimiento hondo y sincero y muy especialmente a mi presentador, por sus generosas palabras, así como a la Presidenta de la asociación, Delia Laguillo y a los componentes de la Junta Directiva y al resto de  los socios.

No quiero terminar sin agradecer las palabras alusivas a mí del Presidente del Gobierno y sin expresar mi gran satisfacción por el hecho de que este acto se haya realizado en el Parlamento de Cantabria, al que tanto debo por su colaboración en la publicación y distribución de algunos de mis escritos en diferentes centros de la Región.

Gracias, por supuesto, a su Presidente José Antonio Cagigas por su presencia hoy aquí, y por haberme impuesto personalmente la Estela, al igual que al consejero Miguel Ángel Serna.

Y gracias, también, a todos los asistentes, familiares y amigos.