Antonio Bartolomé Suárez
[ Cronista y periodista | Reocín, 1907 – Torrelavega, 1999 ]

Dotado de una innata y precoz inteligencia, vino al mundo en el seno de una humilde familia de mineros. En 1918, con 11 años, ingresó en el Seminario de Corbán y lo abandonaría en 1923.

En el año 1932 comienza a trabajar en la fábrica de la SAM. Ocupó el cargo de inspector lácteo y vocal de la Junta Rectora del Montepío. Su talento como escritor costumbrista y periodista surgió en 1952, cuando la cooperativa lechera creó la revista “SAM” en la que él se encarga de los apartados sobre las ferias y temas agropecuarios. Varios de sus artículos los firmaba con seudónimos como “F. Suabarán” o “Toño Pomares”.

El diario Alerta le dota con una sección fija sobre ferias y el campo, amén de sus crónicas de bolos firmadas con el seudónimo de “Armando Pulgar”. También le nombran corresponsal informativo y administrativo en Torrelavega hasta su jubilación en 1985. Crea una columna semanal titulada “Las cosas de tía Josefuca”, personaje imaginario del mundo rural con la que daba rienda suelta a las críticas de los problemas en Torrelavega que no cabían, por razones obvias, en otros apartados.

Hay que destacar la contribución que tuvo Bartolomé en la investigación histórica de Cantabria, cuando el 8 de febrero de 1957 descubrió entre legajos que iban camino del olvido o de la destrucción, la documentación más importante del famoso “Pleito de los Valles”, querella que durante siglos mantuvieron los valles montañeses contra el poder del Marqués de Santillana y del Duque del Infantado.

Estas escenas costumbristas, sus artículos sobre el campo, las ferias, reportajes, entrevistas a personajes del pueblo, crónicas de viajes y sus colaboraciones en revistas nacionales constituyeron el fundamento para distinguirle con la Orden del Mérito Agrícola en 1979. También se le reconoció con “El San Martín de la Media Capa” por sus colaboraciones en la revista de “La Obra San Martín”, recogidas en el libro Cosucas y Quisicosas (1998). Reunió, asimismo, sus andanzas por los pueblos de Cantabria en dos volúmenes: Anecdotario Montañés (1987) y Aforismos, giros y decires en el habla montañesa (1993).

En 2001 se presentó, a título póstumo, la obra Carácter montañés, recopilación de trabajos de Antonio Bartolomé, con “Masio el de la Hoyuela” y “Pedro Madrid”.

Recibió el título de “Hijo Predilecto del Ayuntamiento de Reocín”. En Torrelavega tiene dedicada una calle en el Boulevard Ronda y también hay una placa en su honor en el vestíbulo del Mercado Nacional de Ganados.