Campaña de información «IX Día de las Letras de Cantabria» (3)

MARINO PÉREZ AVELLANEDA fue presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores en el bienio 2016 a 2018. Como miembro de la Junta directiva, durante los últimos diez años ha participado y coordinado la edición del Cuaderno de las Letras de Cantabria que se publica anualmente en la celebración del Día de las Letras, 19 de febrero, con motivo de la festividad de Beato de Liébana.

¿Por qué este libro, Marino?

Para poder responder a esta pregunta nos tenemos que remontar al año 2012 cuando yo era aún un socio de a pie, recién ingresado en la SCE, cuando se puso en marcha la celebración del DÍA DE LAS LETRAS DE CANTARIA, con el objetivo de conmemorar a los escritores dela región. En aquella ocasión tuve la oportunidad de intervenir en las lecturas con un texto de Menéndez Pelayo, que llevé preparado para la ocasión. El evento se desarrolló con normalidad en el salón de actos de la Biblioteca Central de Cantabria con asistencia del entonces Presidente del Gobierno, D. Ignacio Diego, quien también realizó una de las lecturas. El éxito fue rotundo como lo demuestra que se llevara en 2013 su celebración al Palacio de Festivales, para el que elaboré entonces un sencillo programa y su correspondiente díptico. Hubo una gran demanda para participar tanto por parte de instituciones como de particulares, de forma que se nos fue de las manos el tiempo porque todo el mundo quería leer su texto elegido sin control de la extensión… Por ello, decidimos en una sesión de la Junta Directiva que, para controlar la situación, se elaborara un folleto programa que, entre los diferentes aspectos del acto, incluyera un par de textos de cada escritor a los que deberían ceñirse las lecturas, y estuviera complementado con otros aspectos como el listado de autores y sus obras en las bibliotecas, la biografía de la persona a la que se concede la Estela de Oro de las Letras, y, posteriormente, adjuntando la reseña gráfica del evento del año anterior. Todo ello es lo que constituye esta obra anual, que tengo el gusto de coordinar con la colaboración diferentes compañeros en cada edición.

 

¿Cómo es su divulgación?

Como en realidad se trata del programa de un acto, no existe publicidad directa del Cuaderno de las Letras, sino que va implícita en la de propio evento. No obstante, se suelen llevar ejemplares del mismo a las diferentes bibliotecas de la Región para que conste como documento de los aniversarios celebrados.

 

La celebración de este Acto es itinerante. ¿Hay alguna clave para designar el lugar?

No hay nada escrito al respecto, pues cuando se elaboraron los Estatutos de la SCE no existía la actividad. No obstante, sí puedo contar que cuando se comenzó es cierto que los dos primeros años fueron en Santander como por inercia, pero como yo de alguna manera me responsabilicé desde entonces de la configuración del Cuaderno forcé una poco la situación y conseguí que se aceptara la siguiente celebración en Camargo, municipio donde resido desde hace treinta años, en un centro cultural de referencia, como era “La Vidriera”, pues había un escritor camargués en el listado, José María Cagiga Aparicio, cuyo nombre lleva el precioso colegio de la localidad de Revilla de Camargo.

Por otra parte, hemos intentado mantener una especie de reparto equitativo entre la capital, Santander, y el resto de localidades de la Comunidad, teniendo en cuenta también el lugar de origen de alguno de los autores conmemorados cada año. De las  ocho ediciones realizadas antes de esta de Reinosa, cuatro han tenido lugar en Santander (Biblioteca Central, Palacio de Festivales, Parlamento de Cantabria, y Paraninfo de la Universidad de Cantabria) y las otras cuatro en las localidades de Camargo que ya hemos señalado; de Torrelavega (Alcalde del Río) en el salón de IES Marqués de Santillana; de Potes (Año Jubilar y Beato de Liébana) en el Centro de Estudios Lebaniegos; y de Castro Urdiales (Antonio Hurtado de Mendoza) en el salón del castillo-faro de Santa Ana. El año que viene ya tenemos acordado que el acto se celebre en Cabezón de la Sal, en la zona occidental de Cantabria, porque se recuerda el 75 aniversario del fallecimiento de la folklorista y diputada, Matilde de la Torre.

 

Refiriéndonos ahora a la designación de la Estela de Oro de las Letras de Cantabria, ¿se requiere una presentación de candidatos o candidatas por parte de otras asociaciones de cultura de Cantabria, o esta selección es exclusivamente interna?

No existe un reglamento al respecto que lo considere. Simplemente se decide la concesión en una reunión ordinaria, a la vez que concreta el lugar de realización, a partir de las diferentes propuestas que se realizan en la misma las cuales son sometidas a votación. No obstante, y para facilitar el proceso, yo tengo elaborado, desde el comienzo, un listado de posibles candidatos para elegir, teniendo en cuenta aspectos como la edad, tengamos en cuenta que es el reconocimiento a toda una vida, junto con la trayectoria escritora de los diversos candidatos, y el tipo de perfil de escritor, de manera que haya poetas, novelistas, investigadores, académicos, etc.  Los homenajeados hasta ahora ha sido: Manuel Arce, Joaquín González Echegaray (que falleció antes del acto y recogió el galardón su sobrino Rafael), su hermana Carmen González Echegaray, Benito Madariaga de la Campa, Álvaro Pombo, Mario Camus, Julio Maruri y Ángel Sánchez de la Torre. Este año homenajeamos a María Ealo de Sá.

 

¿En qué otros proyectos de la SCE ha participado o está participando?

De manera directa y personal, aparte de la responsabilidad del Cuaderno de las letras desde el comienzo con ayuda de otros compañeros, en estos momentos intervengo en la publicación sobre Juan de Castillo dentro de grupo coordinador de la obra junto a Mari Luz y Víctor, y también en la realización de uno de los apartados en que se presenta de manera general y resumida la figura y obra del genial y famoso arquitecto trasmerano, tan desconocido todavía en Cantabria y en España.

He participado siempre en el libro colectivo anual de la SCE como autor, y en alguno (Obrussae Cantabricae. Ensayos), como coordinador de la publicación. También en la organización de las conferencias semanales en el Centro Gallego, así como en la coordinación de los Pliegos poéticos, de los que ha habido tres ediciones.

Me he encargado de la gestión de los libros conmemorativos que se han ido realizando con motivo del Día de las Letras, con diversas reediciones de obras antiguas, desde 2015 a 2019

En 2017 promoví y coordiné también un libro colectivo, coeditado con Estvdio, sobre la figura de Alcalde del Río, complementario del realizado el año anterior con motivo del Día de las Letras de Cantabria en Torrelavega: Las pinturas y grabados de las cavernas prehistóricas de la provincia de Santander.

 

¿Qué piensa del futuro de las asociaciones de escritores regionales?

Está claro que creo en su utilidad, por eso estoy en una de ellas, y casi desde el comienzo de mi incorporación en 2011 en la Junta Directiva. Pero más aún creo en su necesidad, sobre todo en estos tiempos que corren en que, con la fuerte influencia de Internet y los medios de Comunicación a la vez, se está banalizando mucho el mundo de la cultura, sobre todo la vertiente escrita. Por otra parte, creo que con nuestra labor se mantiene vivo el recuerdo de los escritores que nos precedieron.

 

En su trabajo como historiador –creo que entre sus obras escritas destaca ese perfil- ¿Qué escritor cántabro le ha seducido especialmente, y qué obra de este autor recomendaría?

Autores hay muchos, pero si tuviera que elegir uno, seguramente sería Hermilio Alcalde del Río, o como le llamaba su buen amigo el gran poeta Jesús Cancio, Don Hermiliuco. Ese pequeño gran hombre, que se hizo a sí mismo y que participó muy activamente en la dinamización de la vida cultural, académica y política de la Torrelavega de la primera mitad del siglo XX, aunque no siempre ha sido reconocida su relevancia e importancia, hasta que en 1972 escribió su monografía Benito Madariaga. Y si hubiera que recomendar alguna obra suya, quizás no lo haría de las que realizó sobre la prehistoria y arqueología de Cantabria, obras quizás restringidas a especialistas, pero sí sus últimas producciones escritas de tipo costumbrista y etnográfico, de las que publicó dos libros titulados Escenas cántabras, curiosas y divertidas a la vez.

Y ya que he nombrado a Madariaga, fallecido hace unos meses, con el que me unía una gran y entrañable amistad, creo que Benito sería otro escritor que me gustaría destacar pues dedicó gran parte de su obra a recuperar, glosar y relanzar la vida y obra de muchos personajes de la ciencia y de la literatura de Cantabria, como Pereda. Galdós, González de Linares, Alcalde del Río (fue su primer biógrafo y el ‘culpable’ de que surgiera la obra antes aludida que coordiné.

 

¿Algún proyecto personal y literario en curso?

Proyectos muchos, pero ahora mismo participo en tres que están en marcha. Primero el ya aludido sobre la vida y obra de Juan de Castillo, coedición con el Ayuntamiento de Arnuero. También en la obra colectiva de próxima aparición, titulada Sinfonía pasiega y otras hierbas, en Editorial Tantín, que coordina entre otros, la compañera Delia Laguillo, mi antecesora en el cargo de Presidente de la SCE. Y también ya en fase muy avanzada, un libro que llevará por título Espartanos en el Dueso, A la reinserción por el rugby, sobre un programa de apoyo a la población reclusa aprovechando las virtualidades de este deporte poco conocido aún en España.

 

Muchísimas gracias, Marino. Con tantas actividades, seguro que tendremos ocasión de volver a dialogar con usted muy pronto. Buen trabajo.