Ni amo, ni Dios, ni partido, ni de fútbol

Premio Nacional de Narrativa 2019, a Cristina Morales por “Lectura fácil”

Por Isidro Cicero

Ahora que estamos en tratos con AMICA para poner en pie una Librería Solidaria en Torrelavega a beneficio de lo se conoce como “discapacitados” o con diversidad funcional y que en realidad constituyen un rico mundo de personas dotadas de capacidades diferentes, la novela premiada por que el Premio Nacional de Narrativa trata de cuatro mujeres calificadas con distintos grados de discapacidad intelectual, que viven juntas en un piso de Barcelona tutelado por la Generalitat de Cataluña. La novela se titula ‘Lectura fácil’, su autora se llama Cristina Morales, es de Granada y vive en Barcelona. Y tiene 34 años. Todo lo que rodea a esta novela, huele a frescura e innovación. Su apuesta literaria es tan original, tan novedosa, que ni siquiera la sustenta una genealogía previa en la literatura española, dice el jurado. Antes de este galardón, de 20.000 euros, ya le habían concedido el Herralde el año pasado.

En primer lugar, según el jurado, “Lectura fácil” es una propuesta “radical”, de hecho, el lema de la contraportada con el que apareció publicada es tan elocuentemente ácrata como “ni amo, ni dios, ni partido, ni de fútbol”.

Tan original, que en la literatura española no existe previamente una genealogía, es decir, supone una innovación excepcional. En tercer término, la novela está fabricada a base de recrear la oralidad, ya que las cuatro mujeres hablan espontáneamente, en primera persona, mezclándose este decir espontáneo del yo con mensajes de wasap, intervenciones en una asamblea, y párrafos de libros de lectura adaptada a las supuestas capacidades de las protagonistas, logrando con ello la autora un ambiente de total naturalidad oral.

Marga, Nati, Patricia y Àngels, han sido clasificadas como discapacitadas en distinto grado por los Serveis Socials de la Generalitat y son, en cuarto lugar, personajes extraordinarios obligados a enfrentarse a distintas formas de control social.

Finalmente, y esto también lo destaca el jurado, tan extraordinario como el diseño de los personajes es el contexto político y social en el que se mueven: La sociedad opresiva de una Barcelona mestiza, cuyo telón de fondo es el paro, los desahucios, la presencia real de los okupas, el activismo de las plataformas de afectados por la hipoteca, las asambleas ácratas, etc.

Cuando utilizamos la expresión “lectura fácil” nos referimos al esfuerzo que no sin cierto paternalismo hacemos muchas veces cuando emprendemos tareas de adaptación de textos complejos al lenguaje de los niños o de los lectores de inferior nivel cultural que nosotros. Lo hacemos con la mejor intención, porque queremos ayudar a las personas en dificultades a que comprendan lo fundamental de los grandes textos que de otra manera, les resultarían inasequibles. Cristina Morales utiliza esta expresión con evidente sarcasmo, revelando la distancia insondable entre lo proclamado en los textos principales, por ejemplo la Constitución, y la realidad sórdida en la que se desarrolla la vida de las personas más vulnerables.

Las mujeres con capacidades diferentes de la novela de Morales, contrastan la sordidez de su realidad con las proclamas constitucionales y comprenden con crudeza que sus derechos no se respetan, lo cual implica violencia sobre sus vidas y opresión por parte del poder, incluso del que parece más bienintencionado ya que trata de normalizarles la existencia. De esta crítica no se libran los distintos poderes del Estado ni tampoco las formas de poder ejercidas por la izquierda llamada transformadora, ni los movimientos sociales integrados en las distintas plataformas que protagonizan la vida social de muchos barrios.

A pesar de que el jurado dice que no existe una genealogía de Lectura fácil, la autora a afirmado a El País que su propia tradición literaria “arranca en el Arcipreste de Hita, pasa por el Lazarillo y Quevedo y termina en Makoki y la tradición fanzinera y libertaria anónima”.

Sus obras anteriores a la ahora premiada son “Los combatientes” (2015) en la que relata una gira teatral de un grupo juvenil; “Malas palabras” (2015), en la que reinterpreta a Teresa de Jesús; “Terroristas modernos” (2017), con la historia de un intento de asesinar a Fernando VII.

2019-10-23T19:34:58+01:00Actualizado: 23 de octubre, 2019 @ 19:17 | CANTABRIA|