David Gutiérrez Díaz

SOCIOS

Nacido en Santander, en el año 1978. Ya desde muy pequeño sentí curiosidad y afición por la pintura y, posteriormente, por la literatura, la cual se convirtió con el paso del tiempo algo más que una simple afición.

Sin embargo, fue en la adolescencia cuando el descubrimiento de ciertos escritores me llevó a intentar emular sus pasos. Concretamente dos obras resultaron ser los mayores acicates para extraer de mi interior todas esas palabras que habían permanecido ocultas y agazapadas, se podría decir contenidas, por un velo de ignorancia. Las célebres «Leyendas» de Gustavo Adolfo Bécquer y «Crimen y castigo» de Fiodor M. Dostoievski se convirtieron para mí de forma inmediata en referentes a la hora de entender la literatura desde un nuevo punto de vista. Después vendrían muchas obras y autores más que reforzarían ese incipiente interés, pero esas dos obras mentadas resultaron claves y el génesis de una nueva manera de enfocar las cosas.

Cuando comencé con la escritura, empero, no lo hice remedando a esos genios, sino tratando de trasladar al papel mis propios sentimientos y emociones. Así, cultivé a la sazón poesía en prosa, sacando al exterior todo lo que me ahogaba por dentro, expresando todas las cuitas propias de la época adolescente. Aquellos escritos se perdieron y quedaron en el olvido, en unos años en los que el papel era el receptáculo, mucho más frágil de memoria debido al descuido, que las actuales pantallas de ordenador.

Andando el tiempo llegaron nuevos autores que fueron completando mi formación y resultaron, asimismo, claves para mi posterior dedicación a las letras. Edgar A. Poe (al que, consciente e inconscientemente traté como ejemplo en muchos escritos), Anton Chèjov, Lev Tólstoi, Fedor M. Dostoievski, Nikolai Gogol, Sallinger, Truman Capote, Eduardo Mendoza, Emile Zola, Haruki Murakami… Muchos son los escritores que afianzaron mi determinación. Influenciado por ellos y por otros, y con la necesidad de crear nuevas historias, comencé a escribir relatos breves, cuyas principales temáticas son el terror, el amor, la angustia, los sentimientos, el humor, la vida. Si bien es cierto que en los albores predominaban más las historias de terror, en los últimos tiempos la evolución me ha llevado a centrar mis intereses en temas más ordinarios, de la vida en sí misma con todos sus matices y pormenores.

A lo largo de estos años he escrito más de una cincuentena de relatos breves e innumerables microrrelatos. Algunos de ellos han sido publicados en diversas antologías.

“Esta noche conectaremos con el infierno”, “Cine B”, “Amores de verano”, “Microterrores II”, “Bocados sabrosos V” o “Reloj de sol” son algunas de las antologías en las que he participado, aparte de alguna que otra colaboración más en recopilaciones online.

«Osveta» es mi primera novela o, en realidad, mi primer relato largo o nouvelle. La idea para su composición nació de lo que siempre había hecho, pero que en esta ocasión se convirtió en algo diferente. De hecho, “Osveta” pretendía ser un relato breve en un principio, solo compuesto por dos personajes, cuyo desenlace iba a ser diametralmente opuesto al que terminó siendo. La idea de un tercer personaje, en un principio ajeno a la trama principal y que introduce elementos de horror, ve la luz mientras estaba escribiendo ese supuesto relato breve, casi como una historia independiente. Incluso sentí la tentación de convertir esta nueva idea en otro relato sin ninguna relación con “Osveta”, pero al unirlo al argumento de éste, vi cómo completaba a la idea original y la daba una nueva dimensión mucho más rica e interesante. Esta inclusión de un tercer personaje, que en un primer momento no parece guardar relación con la historia de obsesión, desamor y venganza que se desarrolla entre los dos protagonistas de ese juego macabro logra que el relato se convierta en novela, abra un abanico de posibilidades mucho más amplio para la propia historia principal (incluyendo la introducción de un cuarto personaje más secundario) y haga cambiar el desenlace final.

Como escritor de relatos breves (máximo de 25 páginas) supuso un desafío importante para mí el pasar a escribir un texto de más de 100 páginas.

Sin embargo, acabo de terminar mi segunda novela, aún sin mandar a editorial.

2019-07-03T18:53:47+01:00Actualizado: 3 de julio, 2019 @ 18:41 | CANTABRIA|