Luis Romasanta Marquínez

Es Periodista, número uno de su promoción por la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid (1974); licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense (con dos años académicos de doctorado en la especialidad de Política Económica); y licenciado en Derecho por la Universidad Complutense (más curso de doctorado), Universidad en la que asimismo cursó estudios de Filosofía.

Nacido en Vitoria, sus primeros años transcurrieron en Castro Urdiales, donde su padre dirigía el desaparecido ferrocarril de Castro a Traslaviña, siendo oriundo de la zona de San Vicente de la Barquera (Ería-Entrambosríos). Trasladado su padre a dirigir los Ferrocarriles Secundarios de Castilla en Palencia, Luis comenzó a escribir con 16 años en el periódico de la ciudad (“El Diario Palentino”) mientras cursaba el bachiller superior y luego el “preuniversitario”. Su afición a la escritura y al periodismo le llevó a obtener un primer premio nacional de literatura juvenil, y a que el director del periódico le ofreciera un puesto de trabajo en la redacción cuando apenas tenía 17 años, simultaneándolo con sus estudios, al constatar aquél el apego que ya mostraba por la escritura. Y allí se fogueó con todos los temas.

Por ello, su destino no podía ser otro que trasladarse a Madrid a estudiar Periodismo, y eso que sus estudios habían seguido la rama entonces denominada “de ciencias”. Aterrizó en Madrid en octubre de 1968, y nada más llegar consiguió trabajo en la redacción del diario “Pueblo”, entonces el periódico de más tirada de España, siendo el miembro más joven de una redacción de plumas consagradas. En seguida destacó como redactor especialista en temas sociolaborales y económicos, y su trayectoria, junto a varios galardones recibidos (entre otros, el Premio Nacional de Periodismo José María Bugella, en 1972) merecieron el elogio del entonces director, Emilio Romero, quien le ascendió a editorialista jefe de las páginas de opinión.

Su inquietud intelectual le llevó, tras Periodismo, a estudiar Económicas y Empresariales, y a continuación Derecho, finalizando ambas carreras con sobresalientes, sin abandonar su pasión “de nacimiento”, como él dice, que es el periodismo, de manera que el siguiente director de “Pueblo”, Luis Angel de la Viuda, le nombró jefe de opinión del diario, y posteriormente le llevó a TVE a codirigir y ser el guionista de un programa sobre economía de gran audiencia entre 1977 y 1981 (que se emitía en lo que ahora llamaríamos “prime time”, tras el mítico “Un, dos, tres”). Era la primera vez que en la única televisión existente, el gobierno de Adolfo Suárez -gran amigo de De la Viuda- apostaba por implementar un programa sobre asuntos de economía, coincidiendo con la transición política y económica.

Desde aquella doble Tribuna (Prensa y TVE), vivió Luis Romasanta la más histórica y palpitante actualidad, desde los primeros ensayos en el intento de otorgar credibilidad al cambio político (acompañó al entonces ministro de Asuntos Exteriores, José María de Areilza, por la Europa comunitaria con el objetivo de que ésta creyera que nuestra incipiente democracia iba en serio”), hasta los más dramáticos momentos de inestabilidad política y crisis económica, que culminaron en los “Pactos de la Moncloa” a finales de 1977.

Colaborador habitual de otras publicaciones de difusión  nacional (semanarios “Sábado Gráfico”, “Gaceta Ilustrada”, etc.) la década de los años ochenta dio un giro a su trayectoria profesional. Luis Romasanta siempre mantuvo que su sueño era llegar a ser “editorialista” de un periódico. Y así lo decía a sus alumnos del CEU. Conseguido y superado ese objetivo, se preparó, por libre, oposiciones al Ministerio de Hacienda, logrando aprobar el ingreso en el entonces denominado Cuerpo Superior de Inspectores de Finanzas del Estado, con el número dos de su promoción, y designado asimismo posteriormente funcionario de carrera del Cuerpo Superior de Interventores y Auditores del Estado.

Como funcionario de carrera del Estado ha trabajado en tareas de control de ingreso y gasto público en todas sus facetas, organizado e impartido cursos y seminarios -varios de ellos en la UIMP-, fue presidente de la Asociación Profesional de Inspectores e Interventores del Estado, y ha sido el primer interventor judicial de un conocido club de fútbol, pues fue designado por la Audiencia Nacional interventor judicial del Atlético de Madrid en 2000 (época de Jesús Gil), además de prestar servicios como administrador, auditor, y perito judicial en muchas otras actuaciones y procedimientos de apoyo judicial.

En la segunda mitad de los años noventa (1995/1997) fue designado interventor general del Gobierno de Cantabria, asistiendo a la primera (y convulsa) etapa de coalición PP-PRC posterior al mandato de Juan Hormaechea.

Por Orden de 3 de noviembre de 2000, y por Resolución del Subsecretario de Hacienda de 28 de julio de 2003, se le otorgaron sendas Distinciones, Medalla y Mención Honorífica, por Dedicación al Servicio Público, otorgadas por el Ministerio de Hacienda por su dilatada trayectoria profesional en la Administración del Estado.

Ha estado destinado en Madrid en la Dirección de la Oficina Nacional de Auditoría, como Auditor Nacional, hasta su jubilación en 2019 al cumplir la edad reglamentaria. Es Auditor de Cuentas por el Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC), y está inscrito en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC).