Luis Mazorra Rodríguez de los Ríos
[ Abogado y periodista | Reinosa, 1874 - 1928 ]

Nació el 15 de octubre de 1874 en el seno de una noble y distinguida familia campurriana.

Estudió la carrera de Derecho en Madrid, aunque nunca llegó a ejercer como abogado, según su feliz frase “por amor a la justicia”.

Fue un personaje popularísimo en aquel Reinosa de los años veinte del siglo pasado, no solo por su ocupación profesional como secretario del Ayuntamiento, sino también por su carácter emprendedor y bohemio, que le llevó a adquirir un protagonismo relevante en el ambiente intelectual y cultural de la ciudad. Su buen carácter y su entrañable simpatía hicieron que fuera muy querido y respetado por todo aquel que tuviera la suerte de conocerle.

Don Luis, como se le conocía en Reinosa, fue un gran autor costumbrista que cultivó también el género dramático. Escribió el libro Narraciones de antaño (1923), reeditado en 2009 por la Editorial Cantabria Tradicional, en el que describía muy acertadamente tipos y costumbres del Valle de Campoo a través de relatos marcados por la influencia de su paisano, Demetrio Duque y Merino, y la de José María Pereda.

Además de estos relatos, Mazorra escribió varias obras dramáticas. De 1925 es El viejo, obra que sirvió para presentar al coro de la Agrupación Artística Reinosana en sus actuaciones. Del mismo año son La Enhorabuena, La romería, y la zarzuela El indiano, todas con música del compositor Juan Guerrero Urreisti, autor del himno a la Montaña, que años después se convertiría en el himno de Cantabria, y representadas por el cuadro artístico de la Agrupación, de la cual fue su asesor artístico. En esta faceta, Mazorra proporcionó las normas para la confección de los trajes de los componentes de los coros y todo lo relativo al enfoque, tanto de las obras de teatro como de las corales, como buen conocedor de las costumbres y tradiciones de Campoo.

Dedicado largo tiempo al periodismo fundó y dirigió La Montaña (1904-1906), fue redactor jefe de Cantabria (1907-1908) y director de Nueva Cantabria (1908-1909). También fundó y dirigió El Porvenir (1918-1919) y Cantabria en su segunda etapa (1923-1925). Desde Reinosa ocuparía la corresponsalía de esta ciudad para el diario santanderino La Voz de Cantabria.

Murió en Reinosa el 9 de octubre de 1928 como consecuencia de las graves secuelas que le quedaron tras haber sufrido un desdichado accidente.