MAGNÍFICO Y BRILLANTE en todos los sentidos el acto de entrega del premio CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos), que cuenta actualmente con casi cuarenta mil socios, al novelista y periodista Javier Sierra, celebrado el miércoles 29 de abril en el salón de actos de la sede del Instituto Cervantes en Madrid con asistencia de todos los premiados en el X aniversario de la creación de este premio y más de doscientos invitados que dieron altura al acontecimiento literario y cultural. En el acto intervinieron Carmen Riera, presidenta de CEDRO, escritora, catedrática y académica de la Real Academia Española (RAE) y otras personalidades de la cultura y las letras que asistieron al acto, en el que estuvieron presentes, entre otros, Jorge Corrales, director general y Manuel Rico, presidente de ACE y portavoz de la Conferencia de Escritoras y Escritores.

Javier Sierra, Premio CEDRO 2026.

Javier Sierra en su intervención largamente aplaudida fue categórico en su defensa de los derechos de autor frente al avance de la inteligencia artificial que se nutre precisamente de las obras de los creadores, tanto de libros como de la actividad en el periodismo, una lucha desigual frente a la que finalmente deberá triunfar la cultura “para que siga existiendo” y que equiparó a la “lucha de David contra Goliat, apuntando a que la onda con la que David venció al gigante está protagonizada por CEDRO y las autoras y autores en general”. Durante su brillante intervención, Javier Sierra analizó una a una todas las acciones de la Inteligencia Artificial alentada por grandes intereses internacionales en contra de la cultura y de sus protagonistas, llamando a las Administraciones Públicas a luchar en defensa de la creación intelectual y el derecho de sus autores.

Por su parte, Carme Riera, presidenta de CEDRO, escritora, vicedirectora de la RAE y Premio Nacional de las Letras Españolas, subrayó la urgencia de adaptar la regulación: «el marco legislativo actual ya no es suficiente». Por eso, pidió que «la Administración Pública lidere un modelo justo en el mercado de la inteligencia artificial». Riera recordó que «países como Noruega, Holanda o Suecia ya han establecido marcos justos que demuestran que innovación y derechos de autor pueden caminar juntos», e insistió en que «España no debería ser la excepción: es el momento de avanzar hacia un modelo de IA sostenible y respetuoso con los creadores». 

En el acto, se concedió una mención especial a la escritora y periodista alemana Nina George, ex presidenta del European Writers’ Council (EWC), por su defensa de los derechos de escritores y traductores en los procesos de la regulación europea de la IA. Fue también muy aplaudida animando a todos a defender sus derechos legítimos frente a la piratería que representaba la Inteligencia Artificial. Manuel Rico, directivo de CEDRO, fue el encargado de entregar a la escritora y periodista alemana una placa de reconocimiento a su labor, realizada principalmente entre los años 2019 y 2023 que ejerció como presidenta del EWC y, tras finalizar su mandato, fue nombrada primera presidenta de honor oficial y comisaria de Asuntos Políticos para el periodo 2023-2027.

Nina George, Sebastiá y Manuel Rico.

A este importante acontecimiento literario asistieron varios por la Sociedad Cántabra de Escritores el profesor Francisco A. González Redondo y el presidente José Ramón Saiz Fernández, que en las siguientes horas mantuvo encuentros con Pedro Sánchez Álvarez, director del área de socios y Manuel Rico, portavoz de la Conferencias de Escritoras y Escritores, que se reunirá en Potes los días 10 y 11 de mayo.

 

DEFENSA DE LOS DERECHOS DE AUTOR Y LA CULTURA ESCRITA    

El Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) celebró una rueda de prensa previa a la entrega del Premio CEDRO, que, en su décimo aniversario, reconoció al escritor y periodista Javier Sierra por su contribución a la defensa de los derechos de autor y la cultura escrita.

Miembros de la Junta Directiva de CEDRO junto a los premiados.

En el encuentro intervinieron Javier Sierra, escritor y Premio CEDRO 2026; Carme Riera, presidenta de CEDRO; y Jorge Corrales, director general de la Entidad, quienes pusieron de manifiesto que autores y editores reclaman un movimiento urgente de la Administración, basado en liderazgo, coordinación y cumplimiento efectivo de la ley, también en el ámbito de la inteligencia artificial (IA).

Los tres coincidieron en que la protección de los derechos de autor no es una cuestión sectorial, sino una decisión política que define el modelo de cultura y de democracia que se quiere construir.

Reconocimiento por la defensa de los derechos de autor

La presidenta de CEDRO destacó que el galardón ha reconocido el firme compromiso de Javier Sierra con los derechos de autor: «Javier ha sido un altavoz contra la piratería, reclamó el liderazgo de las Administraciones Públicas en el fortalecimiento de la cultura escrita y ha advertido de los desafíos que la IA plantea para los creadores y para el conjunto de la sociedad». Por este motivo, subrayó que «diez años después, ese compromiso sigue siendo más necesario que nunca, como estamos viendo con el tema de la IA» y recordó que «sin respeto a los derechos de autor, no hay cultura sostenible».

El escritor agradeció este galardón y explicó que «nos enfrentamos a una lucha épica en dos frentes: por un lado, lograr una gestión material, de alcance planetario, de los derechos de autor, que incluya los usos que la IA hace de nuestros libros. Pero, por otro, contener las amenazas a la originalidad y a la libertad creativa a las que están abocándonos los algoritmos que alimentan esa Inteligencia Artificial. De cómo salgamos de ambos desafíos depende tanto el futuro económico como la solvencia intelectual de la literatura».

Una década después: la situación de los derechos de autor no mejora

En este encuentro con los medios, el director general de CEDRO advirtió de que «la situación de los derechos de autor por la reutilización de los contenidos editoriales no ha mejorado». Según explicó, persisten problemas como la piratería del libro y la prensa, la falta de transparencia en la reutilización de publicaciones en el ámbito educativo y administrativo, la ausencia de información sobre derechos de autor y, ahora, se añade el impacto de la inteligencia artificial en la cultura escrita, una situación originada por «las políticas desequilibradas del «todo gratis»».

Desde CEDRO han valorado positivamente la reciente Declaración en favor de los derechos de autor y la propiedad intelectual aprobada por el Consejo de Ministros. Sin embargo, Corrales subrayó que «el reconocimiento no basta si no va acompañado de hechos y de un respeto real y efectivo por parte del sector público». También recordó que autores y editores no reclaman nuevos derechos, sino el cumplimiento de la ley vigente, basado en transparencia, autorización y remuneración justa, y advirtió de que «sin mecanismos reales de cumplimiento, los derechos se convierten en una mera declaración formal».

En este sentido, Sierra puso el foco en la gestión de las Bibliotecas. «Muchas trabajan en precario, con escasez de personal y de medios. Y esas carencias se notan también en la ausencia de pagos de los cánones por derechos de autor que son comunes en países de nuestro entorno y que van destinados a compensar a los autores por el préstamo de sus textos. Las Administraciones deben ser conscientes de esos ahogos y dotar como se merece a una de nuestras mejores herramientas culturales».

Falta de liderazgo del sector público

En la sesión se recordó que, tal y como recoge el Observatorio de la Sostenibilidad de la Cultura Escrita, el estudio anual impulsado por CEDRO, los principales problemas a los que se enfrentan actualmente autores y editores son el incumplimiento de la Ley de Propiedad Intelectual y la normalización de usos no autorizados —que van desde la piratería y los usos en el ámbito educativo hasta la reutilización de contenidos editoriales por sistemas de inteligencia artificial—, así como la escasez de información sobre los derechos de autor y, especialmente, la falta de liderazgo del sector público en el respeto efectivo de la propiedad intelectual.

Por su parte, el escritor galardonado insistió en que «el principal problema no es únicamente el robo de contenidos, sino la permisividad institucional que lo hace posible por dejación», y pidió una acción coordinada que contribuya a generar una conciencia colectiva sobre lo que implica el acceso a la propiedad intelectual.

La ciudadanía, más consciente del valor de la cultura escrita

A pesar de la falta de avances institucionales, Jorge Corrales destacó que se están produciendo cambios positivos en la percepción de la ciudadanía. En concreto, ha subrayado que, según el Observatorio, existe una mayor valoración de la cultura escrita, una creciente desconfianza hacia las grandes tecnológicas y una demanda clara de liderazgo público para reforzar los derechos vinculados a la cultura escrita. Un consenso social que, ha insistido, legitima la acción pública para fortalecer el sector editorial y avanzar en su sostenibilidad. Asimismo, añadió que «mientras la sociedad está revisando valores y hábitos para cuidar mejor de sus creadores, otros colectivos siguen operando con modelos y lógicas del pasado».

Javier Sierra apuntó que «proteger los derechos de autor no es solo una cuestión que afecta a los creadores actuales, sino también una responsabilidad con los autores del futuro».

Hacia una inteligencia artificial ética

Sobre el impacto de la inteligencia artificial en la creación, se advirtió de que, bajo el paraguas de la inteligencia artificial, se están legitimando usos masivos de contenidos protegidos sin autorización ni compensación.

En consecuencia, tanto desde CEDRO como Javier Sierra solicitó «una inteligencia artificial ética, transparente en cuanto al uso de las obras para su entrenamiento y desarrollo y una remuneración justa para los creadores de las obras que se utilizan en estos programas informáticos». Y han apuntado como modelos a seguir los liderados por Noruega, Países Bajos, Suecia y Francia.

El director general de CEDRO señaló que en el entorno digital se ha extendido la falsa idea de que los contenidos culturales son gratuitos, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de la creación. Esta situación, manifestó, «se agrava con prácticas que eluden el pago de derechos y con el desarrollo de la inteligencia artificial, que reutiliza contenidos sin transparencia ni normas claras, provocando una pérdida real de derechos para los creadores».

Europa se posiciona a favor de los derechos de autor frente a la IA

El pasado 10 de marzo, el pleno del Parlamento Europeo aprobó una serie de recomendaciones para reforzar la protección de los derechos de autor frente al uso de la inteligencia artificial (IA). Estas medidas buscan garantizar el control de los creadores sobre sus obras, con transparencia, remuneración justa y derecho a decidir.

Jorge Corrales, director general de CEDRO, ha señalado que: «Es importante que se haya seguido la senda de la triada que vienen reclamando los autores y editores desde el inicio y que hemos apoyado desde ese momento: autorización, remuneración y transparencia». Nuestra Entidad también considera importante que se haya abordado el problema de la territorialidad, acordando que las normas se aplican a todos los sistemas de IA disponibles en la UE, incluso si han sido entrenados fuera del territorio europeo».

Remuneración 

El texto, que salió adelante por mayoría (con 460 votos a favor), confirma que los titulares de derechos deben ser remunerados de forma justa, para proteger al sector creativo de la UE, que representa el 6,9 % del producto interior bruto europeo.

También insta a la Comisión Europea a estudiar cómo se puede garantizar esa remuneración y rechaza que se haga mediante licencias globales que impliquen un pago único que permita la reutilización sin límite de las obras por parte de las plataformas de IA.

Transparencia

En las recomendaciones se subraya la necesidad de transparencia total en la reutilización de contenidos protegidos por la IA. Por ello, se pide que los proveedores de estos sistemas publiquen listas detalladas de las obras utilizadas para entrenar sus modelos y registros de las actividades de rastreo.

También se establece la falta de esta información puede suponer una infracción de los derechos de autor.

Sin derecho a decidir antes 

El Parlamento ha solicitado Comisión Europea crear un mercado de licencias para obras protegidas, con acuerdos individuales; y propone que los titulares de derechos puedan excluir sus obras del entrenamiento de IA (opt out), cuyo registro pueda ser gestionado por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea.

Para entidades de gestión como CEDRO, es crítico que los titulares de derechos puedan decidir previamente si sus obras se utilizan para entrenar modelos de IA. Y esto es así, porque una vez incorporados al entrenamiento, retirar esos contenidos resulta imposible. Por ello son necesarios mecanismos que permitan la autorización previa (opt in) para desarrollar una IA ética y responsable con los creadores.

Protección a los medios de comunicación 

Estas directrices europeas también subrayan la necesidad de proteger al sector de la prensa frente al uso de sus contenidos por sistemas de IA, plantean una remuneración para los mismos y les reconocen el derecho a rechazar el uso de sus contenidos para entrenar IA, así como garantías de pluralismo y diversidad informativa en la agregación de noticias.

Contenidos generados por IA 

El Parlamento Europeo ha reconocido en el texto que el contenido generado íntegramente por IA no debe estar protegido por derechos de autor. Además, ha pedido proteger a las personas frente a contenidos manipulados creados con IA y ha exigido a los proveedores de servicios digitales haber actuado contra estos usos ilegales.

Tras la votación del pleno del Parlamento, Axel Voss (PPE, Alemania), responsable de la tramitación del texto, declaró: «Si queremos promover y desarrollar la IA en Europa al tiempo que protegemos a nuestros creadores, estas disposiciones son absolutamente indispensables».

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LA SOCIEDAD CÁNTABRA DE ESCRITORES Y LA CONFERENCIA NACIONAL PRESENTAN EL “MANIFIESTO POR UNA IAG SOSTENIBLE”, EXIGIENDO EL DISEÑO DE MODELOS ÉTICOS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La Conferencia de Asociaciones de Escritoras y Escritores, formada por catorce entidades profesionales de toda España (entre las que destaca la Sociedad Cántabra de Escritores), que representan a más de 9.000 autores en las distintas lenguas oficiales del país, presentó el pasado 4 de marzo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid el ‘Manifiesto por una IAG sostenible’.

El documento surge ante el uso no autorizado ni remunerado de las obras protegidas por los derechos de autor que están realizando muchas empresas de desarrollo de modelos de inteligencia artificial generativa.

Manuel Rico, portavoz de la Conferencia de Asociaciones y presidente de la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores de España (ACE), aseguró que «la inteligencia artificial generativa (IAG) debe construirse sobre bases legales y éticas, y no a costa de expoliar a los creadores». Los escritores comparten la posición del European Writer’s Council (EWC) de defender el principio ART: Autorización, Remuneración y Transparencia. La mayoría de los modelos de inteligencia artificial generativa que se han construido en los últimos años no han respetado ninguno de estos preceptos.

El Manifiesto, disponible en la página web www.autoresporunaiasostenible.es, cuenta ya con la adhesión de más de doscientos escritores, entre los que se encuentran algunas de las firmas en español más importantes como Luis Mateo Díez y Antonio Gamoneda, permios Cervantes; José María Merino, Rosa Montero o la propia Carme Riera, Premios Nacionales de las Letras Españolas junto a escritoras o escritores como  Ana Merino, David Uclés, Inma Chacón, Lorenzo Silva, Julia Navarro, Javier Sierra, Clara Sánchez, Rafael Soler, Carlos Fortea, Ana Rossetti o Fanny Rubio, entre otros.

Los escritores y traductores solicitaron que «se protejan con una decidida, transparente y transversal acción pública los bienes esenciales para la vertebración de la sociedad entre los que se encuentran nuestras obras y los valores sociales implícitos en las mismas».

«No podemos actuar como una sociedad en la que todo vale y el fin justifica los medios; debemos respetar las leyes, los derechos de autor y la propiedad intelectual», declaró David Castillo, presidente de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC).

El colectivo autoral reclama a las Administraciones Públicas «que no implementen ni utilicen software de IAG que no haya sido desarrollado con un respeto pleno, no solo a los derechos de los autores, sino a los derechos de privacidad de todos los ciudadanos», según declaró Cesáreo Sánchez, presidente de la Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega.

En el contexto internacional hay ejemplos de iniciativas éticas y respetuosas con los derechos de autor en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial generativa, como los proyectos realizados en Noruega o Países Bajos. La plataforma que impulsa el manifiesto considera que el objetivo es conseguir un acuerdo con el Gobierno en virtud del cual se regulen los usos de las obras literarias protegidas por derechos de autor tanto para los procesos de entrenamiento de la IAG por desarrolladores privados, grandes tecnológicas y administraciones públicas, como para su explotación comercial.

Por su parte, Amaya García Gallego, presidenta de la Sección de traductores de la Asociación Colegial de Escritoras y Escritores de España (ACE), precisó que «a los traductores de libros la IAG nos golpea doblemente, pues además de expoliar nuestra obra ya publicada, algunas editoriales han empezado a utilizarla no solo para suplantarnos sino también como argumento de presión para atajar otras reivindicaciones laborales aduciendo que, de todas formas, pronto seremos prescindibles».

Emilio del Río, escritor, comunicador y profesor de Filología Latina en la Universidad Complutense, aseguró que «en la era de la inteligencia artificial, el humanismo debe ser nuestra guía». El que fuera Premio CEDRO en 2024 en reconocimiento a su defensa de los derechos de autor también ha afirmado que «ningún avance tecnológico puede situarse por encima de la dignidad, la libertad y la creatividad del ser humano».

Las catorce entidades que forman parte de la Conferencia de Asociaciones de Escritoras y Escritores y que han suscrito el ‘Manifiesto por una IAG sostenible’ son:

  • Asociación Colegial de Escritoras y Escritores de España (ACE)
  • Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios (CLAVE)
  • Asociación de Escritores y Escritoras de Extremadura (AEEX)
  • Asociación Aragonesa de Escritoras y Escritores (AAE)
  • Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC)
  • Asociación de Escritores de Castilla La Mancha (AECLM)
  • Asociación Navarra de Escritores y Escritoras – Nafar Idazleen Elkartea (ANE-NIE)
  • Sociedad Cántabra de Escritores (SCE)
  • Asociación de Escritores y Escritoras de Asturias (AEA)
  • Asociación Riojana de Escritores (ARE)
  • Asociación de Escritoras e Escritores en Lingua Galega (AELG)
  • Associació d’Escriptors en Llengua Catalana (AELC)
  • Asociación de Escritores de Euskadi – Euskadiko Idazleen Elkartea (AEE/EIE)
  • Asociación Cultural Canaria de Escritores/as (ACTE).

La SCE en la presentación de este manifiesto estuvo representada por nuestro asociado Luis Romasanta, que también ha realizada estas funciones en varias reuniones oficiales de la Conferencia de Escritoras y Escritores creada en Soria en 2024.

El Manifiesto puede consultarte en www.autoresporunaiasostenible.es, donde también pueden adherirse los escritores y traductores que quieran hacerlo.

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Discurso Javier Sierra en el acto de entrega del Premio CEDRO 2026

Buenas tardes. Muchas gracias por este premio que me concede CEDRO en una casa tan amable como es el Instituto Cervantes. Muchas gracias. Gracias también a las autoridades que están aquí representando a las instituciones que apoyan la cultura y que saben que la cultura es civilización.

Pero déjenme decirles que recojo este Premio CEDRO en representación de los más de 37.000 socios y socias que conformamos esta Entidad. Somos la parte frágil si venimos individualmente de la cultura. Un escritor, un creador, un compositor está solo y le cuesta mucho sacar adelante su criatura. Pero nos podemos convertir en fuertes si nos unimos, y CEDRO nos da ese ambiente, esa oportunidad de centrarnos. Verán, tal como yo veo la cuestión, yo creo que somos David contra Goliat. Los autores, los editores y todas las personas que estamos en este ambiente somos David. Y nuestro Goliat es, en estos momentos, la IA. El nombre Goliat tiene la IA dentro, yo que busco siempre códigos. También la piratería tiene la IA incorporada.

Cuando le dieron el premio hace 10 años a Lorenzo Silva, esa (piratería) era la palabra de moda. La que teníamos que combatir: la piratería. Ahora, con esta tendencia con la que acortamos las palabras para que la comunicación sea más fluida, nos hemos quedado solo con el sufijo; con la IA. Pero qué terrible es este gigante, este Goliat al que nos enfrentamos. Es terrible por muchas cuestiones, pero fundamentalmente porque es un gigante que se alimenta de nosotros, de la inteligencia natural, que transforma sin pedirnos permiso nuestras ideas y las convierte en otras cosas que hacen pasar por creación.

Es terrible porque ya nos estamos enfrentando a la evidencia de que esa ‘inteligencia’, —vamos a llamarla inteligencia, aunque me parece que denominarla así es sobreestimarla—, nos está vampirizando. Lo sé por experiencia porque a mí me ha tocado; yo soy uno de los 120.000 autores cuyas obras han sido fagocitadas por la tecnológica estadounidense Anthropic, una de las empresas de inteligencia artificial más importantes del mundo, tuvieron la desfachatez de incorporar medio millón de libros para alimentar, para entrenar, esa inteligencia artificial. Ahora hay una demanda millonaria: se le reclaman 1.500 millones de dólares, que no es poca cosa, para poner orden a este asunto. Pero es una gota en el océano, hay muchas inteligencias artificiales y no todas son tan grandes como Anthropic.

Las hay también en industrias particulares, en empresas que se están alimentando de esta manera. Todo esto hay que regularlo de alguna forma, hay que controlarlo. Hoy y ayer, y durante todo el año pasado, y durante los diez años que nos han precedido, e incluso antes, universidades, centros escolares, bibliotecas y particulares han fotocopiado, distribuido y utilizado materiales de los libros y de las obras de nuestros 37.000 socios y de muchos otros autores más. Y no se ha dado una compensación necesaria imprescindible por ese trabajo. Cualquier trabajo merece ser remunerado, cualquier servicio merece ser remunerado. Parece obvio decirlo, pero este, el cultural, evidentemente también. Y CEDRO es esa parte de ese David que nos permite combatir contra el Goliat, quizás sea la onda. Déjenme darles unos datos muy significativos sobre esta cuestión:

  • La recaudación de derechos reprográficos que lleva a cabo CEDRO también existe en Europa. El canon medio, el ingreso medio, es de unos 3 euros (3,01) por habitante de media en Europa). Esa cifra, en España, es seis veces menos. Repito: seis veces menos. No llegamos a los 50 céntimos de euro.
  • La recaudación media por préstamo bibliotecario en la media en Europa es de medio euro por habitante. En España, es 166 veces menos. Aquí no paga ni el tato. Y esto es un tema que compete a quienes detentan la autoridad para que la ley se cumpla, que son las administraciones. Y las administraciones tienen que invertir en este asunto porque al hacerlo están invirtiendo en ciudadanía y están invirtiendo en futuro. Verán, yo no soy apocalíptico. No creo que el mundo se vaya a acabar. Al contrario, soy un optimista antropológico. Siempre creo que los grandes desafíos implican grandes avances porque nos obligan a ser más listos. Porque tenemos que ser más listos, obviamente, que esa inteligencia artificial. Y hay que atender a algo. El enemigo no es la inteligencia artificial, nos va a resultar útil para cosas. Por ejemplo, para conseguir una cita médica más rápido, para un diagnóstico, etc. Habrá cosas para las que nos será útil.

El problema es el algoritmo. Y aquí entro en una segunda fase de lo que les quiero transmitir. No es solamente malo que la inteligencia artificial esté robándonos nuestra creación. Es todavía peor que las nuevas generaciones, algunas también de las mías, estén utilizando la inteligencia artificial para crear. Estén disfrazando una originalidad detrás del uso de la inteligencia artificial. ¿Por qué esto es malo? Por el algoritmo. Porque el algoritmo va a terminar dominando todas esas creatividades y al final todas las novelas van a saber a lo mismo. ¿Se acuerdan ustedes cómo sabían los tomates de sus abuelos? ¿Y cómo saben los de ahora? Por qué ha entrado ese proceso de industrialización en la cadena alimenticia. ¿Vamos a permitir que eso pase en la cultura?

Que uno no distinga entre un libro de Rosa Montero 2.0 y otro de Carmen Riera. No puede ser. Somos creadores y tenemos que defendernos como ese David. Ya saben ustedes cómo acaba el cuento: al final termina derribando a Goliat. Verán, esta es una apelación a las autoridades y a las administraciones públicas. La diré en forma de cita; la escribió de Edmund Burke, un escritor y filósofo irlandés. Dijo algo muy sencillo de entender, pero creo que se aplica muy bien al contexto en el que nos encontramos: «para que triunfe el mal, solo es necesario que los buenos no hagan nada».

Nosotros —escritores, editores, compositores, traductores —, gente del mundo de la cultura somos los buenos. No podemos no hacer nada. E incluyo también, por supuesto, a las Administraciones públicas, porque también están en esto. Somos los buenos. Tenemos que dar ese paso al frente y dar justicia a los creadores. Es importante, es necesario y es futuro. Porque si no, terminará desapareciendo la cultura.

Permítanme terminar con una broma. Ya sé porque me han dado el premio este año. Porque en el premio está mi letra favorita, que es la X. El misterio, lo que está por resolver. El futuro está por resolver, pero el futuro lo construimos todos nosotros. Gracias CEDRO por este reconocimiento. La lucha es larga, somos David; y David: vence. Gracias.