
Por Pilar González Ruiz, El Diario Montañés (19/02/2026)
El primer aplauso que se escuchó en el XV Día de las Letras de Cantabria no fue para autores o premiados, sino para los alumnos de 4º de Primaria del colegio Sagrados Corazones de Torrelavega. Ocupaban las butacas en el centro del Teatro Municipal Concha Espina, como invitados a la gala que, cada año, organizada por la Sociedad Cántabra de Escritores (SCE), rinde tributo a la literatura de factura regional. No es un detalle menor, pues además de haber desarrollado un proyecto en colaboración con la SCE y la Cámara de Comercio, ‘Al corazón de nuestras letras’, son el futuro relevo lector.
En conjunto, y como es habitual, el acto fue solemne y participativo. Reunió a representantes institucionales, escritores, entidades culturales y público en general para rendir homenaje a la literatura de la comunidad y reconocer la trayectoria de la narradora Angelina Lamelas, distinguida con la Estela de Oro.
Un ejemplo de dedicación, rigor y servicio a la cultura y la sociedad. Un premio que simboliza «la memoria colectiva y el respeto a nuestras raíces». Escritora, maestra y periodista su trayectoria ha estado marcada por «el compromiso por la palabra escrita, con rigor y profesionalidad». Todo ello en un tiempo en que el reconocimiento al papel de la mujer estaba cuestionado, dejando que la claridad de su trabajo hablase por sí misma. Consciente del valor ético de la información, una de las voces más sólidas del relato breve, los reconocimientos a lo largo de su carrera avalan una trayectoria sostenida en el tiempo, construida con honestidad.
Tras la lectura del acta de concesión por la secretaria de la SCE, Gilda Ruiloba, la presidenta del Parlamento impuso la insignia, mientras que el alcalde de Torrelavega entregó la placa con el anagrama de la entidad a la narradora de cuentos y poeta, auora de ‘El arco del violín’. La homenajeada recibió además un retrato realizado por el pintor Eduardo Pascual, un poema de Víctor Abascal y el afecto del público.
«Vuestra generosidad y una estela reconocen hoy a aquella niña a la que las monjas de Las Esclavas descubrieron su vocación literaria», dijo Lamelas, quien definió el premio como «un honor». «Me reconozco en la montaña y en la bahía, en cada ola del mar de mi infancia, en todos los que me han precedido; desde Arce a Pombo, en Crespo de Lara y Camus o González de Posadas». Foramontana «por amor», cuando repasa su obra ve «a nuestra tierra en cada cuento y cada poema, presencia constante de quebrantas, raqueros, peredas y machinas, que siempre están ahí».
El presidente de la Sociedad Cántabra de Escritores, José Ramón Saiz, que enumeró algunas efemérides significativas, como el nacimiento de ‘El impulsor’, el de Rafael Barret, natural de Torrelavega, donde una calle recuerda su nombre, los 125 años de La Asunción o el centenario del ‘Himno a la montaña’, entre otras referencias destacadas. También mencionó la pérdida de Germán Argumosa y Aquilino Ceballos, fallecidos en 2025. El alcalde de la ciudad, Javier López Estrada, puso el acento en el concepto de patrimonio. «El mayor de nuestra comunidad es el español y por la sangre de Cantabria pasan algunos de nuestros más grandes escritores que dejaron señal de su gran talento».
Siempre cercano a las manifestaciones de la cultura regional, Luis Ángel Agüeros, consejero de Economía, Hacienda y Fondos Europeos, habló de orgullo y responsabilidad compartida por un legado «que no sería hoy lo que es sin el papel de la Sociedad Cántabra de Escritores». Es justo, dijo, que este esfuerzo «tenga en la sociedad la acogida que se merece». Una sociedad sin escritores «perdería su arquitectura intelectual» y sin el pensamiento crítico de la lectura «seríamos mucho más vulnerables a la manipulación y el pensamiento único», afirmó.

Amalgama Teatral interpretó una pieza breve de Hermilio Alcalde del Río. Foto: Luis Palomeque.
El programa continuó con la representación del sainete ‘Celos mal reprimidos’ (1927), de Hermilio Alcalde del Río, a cargo de la compañía Amalgama Teatral, interpretada por Aroa Gómez y Daniel de la Hoz.
Uno de los momentos centrales fue el bloque de lecturas continuadas, dividido en dos partes. Dieciocho voces dieron vida a textos significativos de la tradición literaria regional. La primera lectura, a cargo de José Manuel Osoro Sierra, evocó la figura de Beato de Liébana, mientras que la última, un texto de Apia S. de Miranda, fue leída por María Fernanda Villa Martínez, vecina y conocida de la escritora, cerrando el recorrido con una nota especialmente emotiva.
Entre ambos bloques, la Coral de Torrelavega regresó al escenario con ‘Hasta mi final’, popularizada por Il Divo, con las voces solistas de Lidia Morante y Álvaro Caballero y ‘Barcarola’ de Jacques Offenbach.
Cerró las intervenciones la presidenta del Parlamento, María José González Revuelta. «La escritura importa en el Parlamento, como otras manifestaciones de cultura, las artes plásticas o la música», enumeró. «Hoy toca felicitar a Angelina Lamelas por su excelente trayectoria y por la huella que estás dejando en nuestra sociedad», dijo, antes de que el teatro entonase el ‘Himno de Cantabria’.