Matilde González-Serna Verdeja
[ Maestra y poeta | Mata, San Felices de Buelna, 1900 – Santander, 1974 ]

Sus padres, que habitualmente residían en Barreda, se habían trasladado a Mata para atender a un hermano de su padre, enfermo de tuberculosis, que ejercía allí su labor sacerdotal. No obstante, con la intención de alejarla de la enfermedad de su tío, fue internada con tres años en el colegio Divina Pastora, en el que permaneció hasta los dieciocho años, tras lo que regresó a Barreda para cursar estudios de Magisterio.

En esa época conoció a Andrés Mira, mozo con el que se casó en 1922 y tuvo cinco hijos. Su inicio en la enseñanza fue impartiendo clases particulares hasta que aprobó las oposiciones el año 1924, siendo destinada a la pequeña localidad asturiana de Noriega. Después de permanecer allí tres años, fue destinada a Villapresente (Ayuntamiento de Reocín), donde obtuvo su plaza definitiva. Ya en el año 1965 pidió el traslado al Colegio General Sagardía de Santander.

Al finalizar la Guerra Civil española, dado que su marido había sido alcalde republicano de Reocín, se anunció su inhabilitación y depuración con traslado forzoso fuera de la provincia, pero la decisión fue reconsiderada, lo que le permitió conservar su plaza en la escuela de Villapresente. En este municipio formalizó su residencia, y es aquí donde alcanzó su madurez intelectual. Además, el ejercicio del magisterio le permitió dar rienda suelta a todas sus inquietudes culturales, organizando grupos de teatro, componiendo música religiosa, creando un coro parroquial e incluso impartiendo clases de piano, lo que la permitió convertirse en una referencia entrañable entre las mujeres de varias generaciones del municipio de Reocín.

Su afición a la poesía se recoge en dos obras: Desde mi aldea y Mementos, que el Ayuntamiento de Reocín publicó en 2009. La primera, que dio a conocer en Villapresente en 1960, es el poemario principal de su vocación poética, el cual dejó organizado, dividido en dos partes: “Acuarelas montañesas” y “Semblanzas lugareñas”, encuadernado y preparado para su edición. Por su parte, Mementos lo conforman siete poemas de temática diversa que aparecieron sueltos entre sus documentos. En 2024, de nuevo con el patrocinio del Ayuntamiento de Reocín, se publica Poesía inédita en coedición de la SCE y la Editorial de la Universidad de Cantabria, como obra conmemorativa del XIV Día de las Letras de Cantabria 2025.

Su profunda vocación docente la llevó a desarrollar otras muchas actividades artísticas como el teatro o la música, que le granjearon el cariño de la gente. Incluso llegó a componer un himno a Cantabria. Destaca su vida, un ejemplo de aceptación y confianza, pues siempre llamó la atención la disparidad de su pensamiento, en lo político y en lo religioso, con respecto de su marido, siendo ambos un ejemplo de concordia, respeto y tolerancia. Tras su jubilación, falleció en Santander como consecuencia de una fuerte bronquitis.