Rosario de Acuña y Villanueva
[ Monje | Ducado de Cantabria c701 – Liébana c798 ]

Beato, contemporáneo de Carlomagno, fue un monje que vivió en el siglo VIII en los monasterios de Liébana, de manera especial en el de San Martín de Turieno, actual Santo Toribio de Liébana. Su obra alcanzó notoriedad en la Europa de la época. Se le considera el principal ideólogo de la Reconquista y gracias a su argumentación en contra de la doctrina herética de los adopcionistas, que en la península conquistada era defendida por Elipando, arzobispo de Toledo, la autoridad de Roma y Carlomagno reconocerían al reino astur-cántabro como portadores de la verdadera fe cristiana. En este sentido, aún se discute su autoría del himno O Dei Verbum, dedicado al rey Mauregato, que está formado por frases y conceptos tomados de los Comentarios para ensalzar y promocionar el patronazgo de Santiago.

Su contribución fue decisiva para difundir que el apóstol Santiago había estado predicando en tierras de la Península, anticipándose al descubrimiento de su tumba en Compostela. Su obra más famosa es Comentarios al Apocalipsis, con bellas ilustraciones y pinturas miniadas, cuyas copias alcanzaron gran difusión entre los monasterios de la época, que son conocidas con el nombre de Beatos. No se conservan copias de la primera edición de los Comentarios de Beato, que se calcula apareció en el año 776, hace 1.250 años.

Sus aportaciones fueron también de vital importancia para la refutación de la teoría de Elipando, en la obra Apologeticum adversus Elipandum, escrita por Beato y su discípulo, el obispo Heterio, como respuesta violenta a la insultante carta que el obispo de Toledo envió al abad asturiano Fidel, y que fue leída en presencia de la reina Adosinda. Los monjes lebaniegos que allí se encontraban inmediatamente se dispusieron a responder. Beato que, al parecer, debía ser algo torpe de lengua, pero muy ágil y fogoso de pluma, redactó una elocuente y severa respuesta que defendía la divinidad de Cristo. Dicha obra fue descrita por Menéndez Pelayo de la siguiente manera: “Libro bárbaro, singular y atractivo, donde las frases son de hierro, como forjadas en los montes que dieron asilo y trono a Pelayo… Reliquia preciosa no sólo para los montañeses, que vemos en él la más antigua de nuestras preseas literarias, sino para la Península toda, que puede admirar allí conservadas sus tradiciones de ciencia durante el periodo más oscuro y proceloso de los siglos medios”.

Otra obra atribuida a Beato, aunque sin certeza, que se conserva en un manuscrito fragmentario del siglo X en Santillana del Mar, es un Liber Homiliarum de uso litúrgico, que contiene homilías que siguen las lecturas de la misa o el oficio de maitines, de acuerdo con el calendario mozárabe.