Fermín de Mieza (Emilio Hernández Calvo)
[ Religioso capuchino | Mieza (Salamanca), 1926 – Santander, 2021 ]

Nacido en el seno de una familia de 6 hermanos, a instancias de su abuela, durante la Guerra Civil del 36 se trasladó a Bilbao para ingresar en la orden de los capuchinos. Movido siempre por sus inquietudes culturales y por una vocación periodística, colaboró en diversos Medios de comunicación, llegando a dirigir la revista El Santo durante 58 años, una publicación que, aprovechando la red institucional de los capuchinos, se distribuía desde Santander a diversos puntos del mundo.

En Santander pasó la mayor parte de su vida. Descrito como “un referente para su Comunidad”, llegó a ser Guardián (así denominan los capuchinos la función del prior) de su iglesia de San Antonio. Hombre de mundo, su mentalidad abierta quedó plasmada en sus relaciones personales con poetas como Gerardo Diego, José Hierro o Leopoldo Rodríguez Alcalde, y en sus colaboraciones con la prensa regional (Alerta y El Diario Montañés) y en el Ideal Gallego, o en la radio (Radio Popular COPE y Radio Intercontinental). También fue colaborador de Radio Nacional de España en el programa «Buenos días nos dé Dios». Entre sus feligreses era muy apreciado por las distintas actividades que organizaba con este planteamiento.

Conferenciante y periodista, la prensa local lo despidió señalando “se echará en falta su figura delgada, elegante y algo bohemia, siempre cargado con carpetas o papeles”. Entre su producción literaria (poesía) destacan obras como como la trilogía poética Anunciaciones, Y las cosas me hablaron y Encendida belleza (1984), Hombre que no se fue, Francisco de Asís (1986), obra ilustrada por Armando Sánchez. Lo que hay detrás de la niebla (1990), En la escuela del día, Minifábulas y Dios de perfil y 80 minifábulas más (1993), El aire no tiene color y Ya sé por dónde pasas (1999), Doce pasos para cruzar el año, Huellas en el silencio y El río del tiempo (2005), La risa de Dios, poesía de Navidad (2007), Horas de andar y pensar (2008), Nombre y aventura de cada mes y Poemas del camino: todo el camino es verso (2012), La aventura de Clara y Francisco (2015), En nuestra noche te buscamos (2016) y Nuevo cántico de las criaturas (2017).

Santanderino de adopción, el año 2008 la ciudad le rindió merecido homenaje dedicándole una calle, lo mismo que su pueblo natal (Mieza, Salamanca). Además, su labor fue reconocida con la Encomienda de Alfonso X El Sabio, y el premio Bravo a la comunicación que le otorgó la Conferencia Episcopal Española en 2014, “por combinar con elegancia su vida religiosa, su quehacer periodístico y la actividad literaria”. Fue autor de cientos de artículos periodísticos y sus poemas y sus escritos se caracterizan por el noble sentido de elevación y esperanza que daba a todos los temas.