
Desde joven demostró tener unas excelentes cualidades para las artes. Gran aficionado a la música, cultivó además la escritura y la pintura, si bien trabajó como ingeniero técnico en la Compañía Electra de Viesgo. No obstante, su vocación humanista le llevó a comprometerse de manera importante con la cultura de Cantabria.
Su trayectoria literaria pasó por revistas como “El gato verde” (que impulsó junto al poeta Alejandro Gago), Proel y La isla de los ratones. También encontramos colaboraciones suyas en Cuévano, en Peña Labra y más recientemente en Pluma y pincel. Sus primeros poemas en forma de libro encontraron acomodo en la colección “Conde Arnaldos y Hordino”. Entre su obra poética destacan sus primeras publicaciones: Poemas en Jo (1955) y Cartas a una universitaria (1956). Más adelante vieron la luz Poetas como profetas (1984), Aledaños de las ciudades (1989), Galaxia música (1990), Verso y reverso de la urbe (1999), XVI Carminis Carmina (2007) y El sauce llorón y 2π (R+K) (2015).
En prosa ha publicado Flash Back (1981), Pláticas de perulero (1983), No volveré a París (con la que obtuvo el Premio Ateneo de Santander, 1987) y Camino de una sola dirección (1992). Igualmente resultó finalista del Premio Ateneo de Santander, Premio Ateneo de Sevilla, Premio Hucha de Plata de cuentos, Premio Gabriel Miró y Premio Ateneo de Valladolid, y seleccionado en antologías de relatos, “Huchas de Oro”, “Novelas y Cuentos” y “Prometeo”. Sus versos figuran en antologías como “Poetas de Cantabria en el Aula” y “25 años de creación poética en Cantabria”, así como en el “Cancionero Cántabro”, que conmemoró el 25 Aniversario de la muerte de Cossío. Además, publicaba sus relatos y artículos periodísticos en el periódico regional El Diario Montañés, lo que le valió una distinción nacional de periodismo.
Sus silencios poéticos los ocupó en la prosa y la narrativa. Consumado melómano y poeta culto, al cumplir 90 años, el Ayuntamiento de Piélagos le rindió homenaje con la publicación de un libro: Aledaños de las ciudades (2016) y una exposición. El libro es una retrospectiva de su creación poética. En la prensa de dijo de él: Retirado discretamente y en silencio de las tribunas literarias y las convocatorias públicas del arte, deja una obra diversificada, en la que siempre alternó lenguajes y perspectivas, marcada por una densa y abundante labor creativa que osciló entre la palabra y la plástica (Guillermo Balbona, El Diario Montañés, 9 de febrero de 2024). De igual modo, Carlos Alcorta lo describió como un poeta que merece un puesto de privilegio en la historia de la poesía cántabra contemporánea.
Aunque había vivido habitualmente en Santander, falleció en Villapresente, adonde se había retirado los últimos años. Fue enterrado en Torrelavega.